Parábolas malentendidas , 1/3
Hola a todos:
Solemos leer las Escrituras de tal manera que todo parece mezclarse. Esto es especialmente cierto en el caso de ciertas enseñanzas de Jesús que aparecen en los evangelios de Juan y Lucas. Hoy vamos a examinar Juan 10:1-17. En esos versículos hay tres parábolas distintas y, para entenderlas correctamente, debemos analizarlas una por una. Las tres están conectadas, y la tercera vuelve hacia la primera para confirmarla...
¡Esto será divertido! Primera parábola: Juan 10:1-6
1 «De cierto, de cierto les digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador.
2 Pero el que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas.
3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca.
4 Cuando ha sacado afuera todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
5 Mas al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no entendieron qué significaban las cosas que les decía.
Así que analicémoslo por partes. Podemos identificar al ladrón y al salteador como Satanás. Cabe señalar la diferencia entre «ladrón» y «salteador». La palabra para «ladrón» es "kleptes", de donde proviene «cleptómano», alguien que roba compulsivamente; esto describe a Satanás como alguien que siempre tiene la intención de robar. La palabra para «ladrón» es "lestes", y significa «aquel que roba abiertamente mediante la amenaza, el miedo o la violencia». Jesús utilizó este término cuando expulsó a los cambistas del templo, señalando que estos sometían al pueblo a la coacción del temor a Dios y a la amenaza de pecar contra Él. Pensemos en los ministerios actuales que emplean la amenaza del diablo o el temor a Dios para manipular a las personas y sacarles dinero: Ellos son los cambistas modernos del templo.
Volviendo al diablo: él «subió por otra parte» para entrar en el redil. Por tanto, entendemos que nosotros somos las ovejas y que Satanás entró en nuestro «redil» mediante el engaño, esto significa que el redil es la tierra. Satanás entró en el redil «por otra parte». ¿Cuál es esa otra parte? Jesús dijo que Él entró en la tierra a través de la puerta. ¿Cuál es la puerta? Nacer de una mujer; ese es la puerta. «Aquel que no entra naciendo de una mujer, sino que llega a la tierra por otra vía, es un ladrón y un salteador». "Pero Aquel que entró por la puerta, habiendo nacido de mujer, es el pastor de las ovejas".
"A él le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; él llama a sus propias ovejas por su nombre y las saca afuera".
¿Quién es el portero?
Algunos sugieren que es el Padre; yo creo que es el Espíritu Santo, pues la Palabra (Jesús) y el Espíritu obran en acuerdo en todas las cosas. Aquí hay algo emocionante, el código implícito. En la parábola, el redil es la tierra. Pero Jesús dijo que el portero (el Espíritu) abriría la puerta y Él sacaría a las ovejas del redil, esto es de la tierra; ellas oirán su voz y le seguiran.
Esto podría aludir al arrebatamiento más que a las muertes individuales, ya que las ovejas están plenamente vivas y salen como un rebaño entero del redil (la tierra) para seguir la voz del Pastor. El versículo siguiente, el 4, dice: "Cuando reúne a todas sus ovejas fuera del redil (la tierra), va delante de ellas, y las ovejas le siguen porque conocen su voz". Esto es muy similar a lo que Juan experimentó en Apocalipsis 4:1-2, pasaje que desde hace mucho tiempo se entiende como una figura del arrebatamiento:
"Después de esto miré, y de repente vi una puerta abierta en el cielo; y la voz que me había hablado antes (1:10, Jesús), que sonaba como una fuerte trompeta, dijo: 'Sube acá, y te mostraré las cosas que han de suceder después de esto'". Y, por supuesto, Juan sigue esa voz a través de la puerta y contempla los acontecimientos de la Tribulación desde el cielo.
Jesús concluye la parábola en el versículo 5: "No seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no reconocen la voz de los extraños". Aquí muestra a las ovejas centradas exclusivamente en la voz del Señor. No seguiremos a un falso pastor que entró en la tierra trepando por otro lado; él es el falso pastor y no conocemos su voz.
La segunda parábola: Juan 10:7-10
7 Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad les digo: Yo soy la puerta de/para las ovejas.
8 Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y salteadores, pero las ovejas no los escucharon.
9 Yo soy la puerta; si alguien entra por mí, será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos.
10 El ladrón no viene más que para robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia».
Cada parábola comienza con una declaración de quién es Él, y cada una se construye sobre la anterior. En la primera parábola, Él dijo que entró en la tierra a través de la puerta. El ladrón entró trepando por otro camino. La primera parábola enseñaba que Él es el pastor legítimo que vino a la tierra y que, un día, sacará a sus ovejas de ella.
En el versículo 7, Jesús inicia una nueva parábola: «Yo soy la puerta de las ovejas». Esta traducción es algo imprecisa; la palabra «de» debería ser «para» o «hacia». Se trata del artículo definido en inglés de 'ho' o 'he', que significa 'hacia': «Yo soy la puerta 'para' las ovejas». La palabra «de» tenía sentido en el siglo XVII, pues en aquella época se entendía como «hacia» (por ejemplo, «la puerta de la carnicería» es la puerta 'hacia' la carnicería).
En la primera parábola, Él guía a las ovejas para que salgan del redil, es decir, de la tierra, llamándolas; esto se logra cuando el Espíritu abre la puerta y nosotros, las ovejas, seguimos Su voz. En la segunda parábola, Él cambia el sentido, en esta parbola, Él es la puerta para las ovejas. Él es la puerta, constituyéndose tanto en el camino hacia las ovejas como en Aquel que vigila el acceso a ellas. Él es el protector de las ovejas. Lo demuestra enseñando sobre la naturaleza del ladrón y del salteador, aquel que entró en la tierra por otro camino, mediante el engaño, en lugar de nacer de una mujer. Nótese cuán protector se muestra Jesús:
«Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y salteadores, pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta». "Si alguien entra por mí, será salvo; podrá entrar y salir, y hallará pastos. El ladrón solo viene para robar y matar, pero yo he venido para que ellas [las ovejas] tengan vida, y la tengan en abundancia". La expresión "todos los que vinieron antes de mí" alude a los falsos dioses y profetas que intentaron apoderarse de Sus ovejas a lo largo de los siglos; pero ellos eran ladrones y salteadores. ¿Recuerdas a Elías en la cueva, pensando que era el último creyente verdadero? El Señor le dijo que, en realidad, había más de 7.000 que no habían doblado rodilla ante Baal (1 Reyes 19:18).
En la primera parábola, Él explicó que vino legalmente a la tierra, mientras que el diablo entró de otra manera, mediante el engaño, con el propósito de robar y hurtar. En la segunda parábola, Él se presenta como el protector de las ovejas, siendo a la vez la puerta y el guardián, al tiempo que identifica claramente a quien entró por otro camino como el ladrón y salteador. En la tercera parábola, Él une ambas parábolas y declara el propósito de su vida. En la tecera parábola Él enseña que su labor como Pastor requerirá que muera para proteger a esas ovejas.
Eso, y el comienzo de otras tres parábolas consecutivas como esta, lo veremos la próxima semana. Hasta entonces, bendiciones.
John Fenn
cwowi.org y me pueden escribir un correo electrónico a [email protected]

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