La ley mosaica no fue hecha para los justos, 2/3
Hola a todos,
La semana pasada compartí un pasaje bíblico que dice que "la ley no fue hecha para el justo". El resto de ese versículo dice: "sino para los impíos, los pecadores, los transgresores y los desobedientes..."
Compartí que el propósito de la ley, según Romanos 3:19, es que Dios dio la ley para mostrarle a la humanidad que éramos pecadores. Pablo explicó que no sabría lo que es la codicia si la ley no dijera: "No codiciarás". Lo que Pablo quiere decir en Romanos 7 es que la ley es buena porque nos define el pecado -lo cual significa que no fue hecha para los justos, sino para los pecadores, a fin de mostrarles qué es el pecado-. Escribió a los Gálatas diciendo que, si Dios hubiera podido dar una ley que otorgara la vida eterna, entonces la justicia habría venido por medio de la ley.
Retomamos el tema a partir de ahí
En Santiago 2:10 dijo: "Si se vive según la ley y se quebranta tan solo una ley, se es culpable de haber quebrantado toda la ley". Para los judíos, si se quebranta una de las 613 leyes, aún así se tiene que ir a ofrecer un sacrificio, sin importar cuán pequeña fuera la infracción. La culpa es culpa, ya sea por recoger leña el sábado o por cometer un homicidio. Si que quebranta una, se ha quebrantado todas.
Cualquiera que haya vivido bajo alguna forma de "ley" o legalismo puede identificarse con esa afirmación. Ya sea que uno haya tenido un padre muy estricto, que esperaba que uno actuase a la perfección, o una iglesia donde se esperaba que uno "actuase" y, por el legalismo, uno es acusado y condenado. La característica del legalismo es que nunca ve lo bueno que estás haciendo, solo ve lo que hiciste mal. La semana pasada conté cómo mi papá me despertó de un tirón a las 11 de la noche (23:00) para obligarme a sacar la basura, pero no vio que ya había hecho mi tarea, limpiado mi cuarto, alimentado al perro y ayudado a mi hermano a arreglar un juguete. Sólo vió que había violado esa única "ley", así que era culpable de todo. No era un hijo perfecto.
Un pastor puede ignorar nuestras ofrendas, nuestro trabajo voluntario y el hecho de que seamos una buena persona que intenta vivir una vida santa lo mejor que uno puede, para sólo fijarse en que no estuvimos presentes en el servicio del miércoles por la noche y condenarnos por falta de asistencia. Eso es vivir bajo la ley. Si rompemos una sola regla, somos culpables de todo. No se reconoce nada bueno; la atención se centra en lo que uno hizo mal según esa ley -la de nuestros padres, la de nuestra iglesia-.
La ley sólo sirve para mostrarnos que hemos pecado. En Gálatas 3:11-12, Pablo dice que la ley sólo condena a la persona; por lo tanto, "la ley no es de fe". Por eso no podemos tener una fe firme, gozar de la paz de Dios y sentirnos cerca de Él mientras llevemos una vida cristiana legalista. Vivir según una estructura externa legalista no es fe. La fe fluye del espíritu que hay en nuestro interior.
Pablo continúa escribiendo en Gálatas 3 que la ley, entonces, ha actuado como maestra, como tutora, para guiarnos, mostrándonos que nunca podemos ser perfectos y señalando la perfección que se encuentra en Cristo. Cuando un estudiante rinde exámenes, la meta es el 100%. Pero en algún momento entre el jardín de niños y la graduación, ya sea en la adolescencia o a principios de los 20 años, se obtendrá una calificación inferior al 100%. Ya sea en exámenes, asistencia o comportamiento, de una forma u otra, el fracaso ocurrirá mientras se recibe la tutoría. Eso, en el Nuevo Testamento, se llama "la maldición de la ley". Si uno peca, uno es culpable y no puede escapar de ello. Uno está atrapado. Es una maldición vivir así, sin ser nunca perfecto, sin que lo bueno sea visto ni reconocido, con el examen "corregido" por el tutor.
Gálatas 3:13: Como nadie es perfecto, y Jesús fue el primer hombre en vivir a la perfección, Él es digno y capaz de eliminar el castigo por no cumplir con la ley -siendo la maldición el castigo por la desobediencia-. Así que, si tenemos a Cristo, tenemos el remedio. La ley no fue hecha para los justos.
En los versículos 24-26, Pablo escribe que la ley es, por lo tanto, un tutor; pero una vez que ha llegado la fe en Cristo, ya no estamos bajo el tutor, porque hemos sido hechos hijos propios de Dios. En términos modernos, podríamos decir que un niño está en la escuela aprendiendo el oficio de su padre, pero cuando se gradúa es recibido en el negocio familiar, dejando atrás esta formación escolar pero utilizando las lecciones aprendidas mientras estuvo bajo la autoridad del tutor. La ley nos mostró cuánto necesitamos a Jesús, pero una vez que tenemos a Jesús, no necesitamos que la ley nos muestre el camino: ¡lo tenemos a Él!
Los cristianos que vuelven a someterse a la ley
En Hechos 15, cuando los apóstoles y los líderes en Jerusalén se reunieron para considerar las afirmaciones de Pablo de que Dios estaba derramando Su Espíritu sobre los gentiles a pesar de que no obedecían la ley mosaica, deliberaron si debían exigirles que se convirtieran en "creyentes mesiánicos", es decir, que obedecieran la ley de Moisés. Pedro se opuso enérgicamente a eso, afirmando en el versículo 10: "¿Por qué pondrían a prueba a Dios imponiéndoles un yugo que ni nosotros ni nuestros padres pudimos soportar?". También les recordó que Dios mismo derramó su Espíritu sobre la familia romana de Cornelio en Hechos 10. ¿Por qué lucharían contra Dios?
¿Por qué poner a prueba a Dios imponiéndoles un yugo que ni nosotros ni nuestros padres pudimos soportar? ¿Somos cristianos que viven bajo el legalismo? No podemos soportarlo y ponemos a prueba la paciencia de Dios, pues Él entregó a Su Hijo como el remedio para la ley externa, lo cual transformó nuestra propia naturaleza para que deseemos caminar con Dios en obediencia. La obediencia pasó a ser algo que surge de adentro hacia afuera, en lugar de obedecer desde afuera hacia adentro.
En Gálatas 3:1, Pablo llama "necios" a aquellos en Galacia que, habiendo comenzado en el Espíritu por la fe en Cristo, regresaron a la ley mosaica, y dice que habían sido "hechizados" (manipulados) por quienes los llevaron de vuelta bajo la ley mosaica. Pablo pregunta en el versículo 5: "Cuando Dios hace milagros entre ustedes, ¿lo hace por el oír la ley, o por la fe y el Espíritu?".
La gran revelación de Pablo, confirmada por los asombrosos milagros que Dios realizó en su ministerio -como se discutió en Hechos 15-, fue que Cristo cumplió la ley. Sin embargo, el debate de Hechos 15 ha resurgido y se ha discutido desde entonces: ¿Hasta qué punto, si es que hay alguno, debe un cristiano vivir según la ley? ¿Cómo equilibra un cristiano la ley y la gracia? La respuesta breve es que la ley ya no es nuestro tutor, sino que lo es la gracia.
Cómo lograrlo y caminar en esa libertad, equilibrando la ley y la gracia, lo veremos la próxima semana. Hasta entonces, que Dios los bendiga,
John Fenn
cwowi.org , puede enviarme un correo electrónico a [email protected]
JMS

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