Church WithOut Walls International-Europe
  • Home
    • ANBI
    • Privacy Verklaring
  • DE
    • Weekly Thoughts (D) Wöchentliche Gedanken >
      • Weekly Thoughts (D) Wöchentliche Gedanken - PDF
  • EN
    • Weekly Thoughts >
      • WEEKLY THOUGHTS >
        • John's Monthly Newsletter
      • Weekly Thoughts serie in PDF format
    • About John Fenn
    • About Wil & Ank Kleinmeulman
    • Books written by Ank Kleinmeulman >
      • About Ank - author
  • ES
    • PENSAMIENTOS SEMANALES (Weekly Thoughts) John Fenn >
      • PENSAMIENTOS SEMANALES (PDF)
  • FR
    • Pensées Hebdomadaires
    • PDF à lire et/ou imprimer
    • A propos de John Fenn
    • A propos de Wil & Ank Kleinmeulman
    • Vidéo en anglais
    • Nous contacter
  • FI
    • Viikottaisia ajatuksia >
      • WEEKLY THOUGHTS / Viikottaisia ajatuksia
      • Weekly Thoughts / Viikottaisia ajatuksia - PDF
    • John Fennistä
    • TV7
  • L
    • LV
    • LT >
      • Weekly Thoughts (LT) Savaitės Mintys >
        • E-Book
      • Straipsniai >
        • Kaip mes suprantame, koks turi būti surinkimas
        • Krikštai
        • Kaip veikia 5 tarnavimo dovanos namų surinkimuose?
        • Grįžimas prie paprasto tikėjimo
        • Garbinimas
        • Namų surinkimai Naujajame Testamente
        • Išgelbėjimas
        • Tikėjimo išpažinimas
        • Kaip prasidėjo CWOWI?
        • Dažnai pasitaikantys klausimai
      • Video LT
  • NL
    • Weekly Thoughts - nederlands >
      • WEEKLY THOUGHTS (NL) Wekelijkse Gedachten >
        • Weekly Thoughts NL pdf
    • Over / bio van John Fenn
    • Over / bio Wil & Ank
    • Wat wij geloven
    • Onderwijs - MP3
    • Boeken van Ank Kleinmeulman
    • Doneren / gift overmaken?
    • Conferentie
    • Artikelen >
      • Hoe “Church Without Walls International” is ontstaan
      • Hoe een samenkomst van een CWOW huisgemeente eruit ziet
      • Waarom samenkomen in een huis?
      • Wat is een huiskerk en een huiskerk netwerk?
      • HuisKerken: Waarom – Wat – en Hoe?
      • Ank deelt over Wat & Hoe van Huiskerken (VIDEO'S)
  • PL
  • PT
    • "O pensamento da semana em Português"
    • PT-pdf
  • RO
    • Gânduri săptămânale >
      • Gânduri săptămânale - PDF
  • RU
    • Джон Фенн
    • Сид Рот «Это сверхъестественно»
  • Donate
  • Events
  • TV
  • Contact

Sobre los apóstoles, 1/1

4/25/2026

0 Comments

 
About Apostles, 1/1
Sobre los apóstoles, 1/1

  
Hola a todos:
Ante la gran cantidad de personas que se autodenominan apóstoles o profetas, me pareció oportuno en estas últimas Reflexiones Semanales compartir lo que dice la Biblia, en lugar de basarnos en la tarjeta de presentación de alguien o en el título que anteponen a su nombre.
 
El contexto original
En nuestros días, los «dones de los cinco ministerios» se consideran sustantivos: apóstol, profeta, maestro, pastor y evangelista. Sin embargo, estas palabras son términos griegos transliterados al inglés. Esto significa que los traductores de la Biblia tomaron palabras de acción, en este caso, «enviado» o «apostolos», y decidieron que, en lugar de mantener la expresión «enviado», convertirían apostolos en un sustantivo que en es inglés 'apostle' (apóstol). Del mismo modo, transformaron «aquel que predice» en profeta; «aquel que proclama la verdad» en maestro; «aquel que cuida las ovejas» en pastor; y «aquel que anuncia las buenas nuevas» en evangelista. Así es como estas palabras de acción se convirtieron en sustantivos, encajando a la perfección en la jerarquía propia de la cultura eclesiástica de la «iglesia en auditorio» que predominaba hace más de 400 años.
 
Hicieron lo mismo con la palabra «obispo», que en griego es 'episkopos' y significa «aquel que supervisa». Considera el pasaje de 1 Timoteo 3:1, primero en la versión en inglés en King James y luego en su griego original:
KJV: «Dicho fiel es este: si alguno anhela el oficio de obispo, buena obra desea».
Griego: «Dicho digno de confianza es este: si alguno aspira a la labor de surpervisar, desea una obra hermosa».
 
Consideren también que la palabra «diácono» proviene del griego «diakonia», que significa «servicio» o «servir». Transformaron la figura de «aquel que sirve» en un cargo eclesiástico denominado «diácono». Los traductores no nos hicieron um favor al convertir estas palabras de acción en términos que, a lo largo de los siglos, terminaron por convertirse en sustantivos, si bien esto resultó muy conveniente para la jerarquía de las principales denominaciones religiosas. A continuación, presentamos Romanos 11:13: primero en la versión King James y luego en griego, para observar cómo cambió su significado:
 
Versión King James: «Pues a ustedes les hablo, gentiles; por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio».
Griego: «A ustedes, gentiles, les hablo ahora; ciertamente soy un enviado para servirles, y me glorío en mi servicio (hacia ustedes)».
En las iglesias modernas con formato de auditorio, pareciera que un apóstol es un sustantivo, un título. También pareciera que ser apóstol u obispo (supervisor) es un cargo; cuando, de hecho, la palabra griega significa «servicio». En la realidad del Nuevo Testamento, no existe tal cosa como un «cargo» ya sea pastor o apóstol, intercesor o profeta—; la palabra clave es «servicio» (diakonia).
 
¿Qué define a un apóstol?
Recuerda que la totalidad del Nuevo Testamento fue escrita por estos «enviados» y dirigida a personas que se congregaban en iglesias en casas.
 
En primer lugar, por lo tanto, el contexto original de un apóstol es que estos inician iglesias en las casas. Ayudan en el proceso de discipulado a través de las relaciones dentro de la familia, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Esas son las cuatro esferas principales de relaciones que se observan en el Nuevo Testamento. Una quinta esfera sería la de la «persona de paz»: alguien que te conoce y te acepta, pero que aún no conoce al Señor.
 
En segundo lugar, Jesús se les ha aparecido para encomendarles su misión. 1 Corintios 9:1:
«¿Acaso no soy libre? ¿Acaso no soy un enviado (apóstol)? ¿Acaso no he visto al Señor? ¿Acaso no son ustedes mi obra en el Señor?». La afirmación de que es libre hace referencia al capítulo anterior, en el cual abordó la libertad de comer lo que uno desee; aquí, Pablo declara que está poniendo en práctica lo que enseña. Observe que él afirma ser un enviado (apóstol), haber visto al Señor y que ellos, los corintios, constituyen su obra en el Señor. Nota también que Pablo vio al Señor, tal como lo hemos visto yo u otros, después de Su ascensión, en el Espíritu. Sin embargo, eso sigue contando como haber visto al Señor, tal como se indica en este versículo; aquello formaba parte de la credibilidad de Pablo como apóstol que él había visto al Señor.
 
En tercer lugar, su asignación es para un grupo o tarea específicos. Escribiendo a los corintios en 1 Corintios 9:2:
«Si para otros no soy un enviado (apóstol), para ustedes sí lo soy; pues ustedes son el sello de yo haber sido enviado (apostolado)». Él no era apóstol para todos, sino solo para un grupo específico.
 
En Gálatas 2:9, Pablo escribió que Pedro, Jacobo y Juan «percibieron la gracia» en él y en Bernabé, y les dieron la mano de compañerismo, acordando que el servicio de ellos sería para los judíos, mientras que Pablo y Bernabé serían enviados a los gentiles. En Hechos 9:15, cuando el Señor se le apareció a Pablo en el camino a Damasco, le dijo específicamente que lo enviaba a los gentiles (los no judíos). Esto nos muestra que ser apóstol implica un grupo de personas específico y, con ello, limitaciones inherentes a ese grupo de personas.
 
Cuando el Señor me visitó el 4 de noviembre de 2001 y puso sus manos sobre mí, dijo lo siguiente: «Has estado realizando la obra de un apóstol, pero ahora pongo mis manos sobre ti como apóstol para esta tarea: quiero que inicies una iglesia en casa y una red de iglesias en casas, y que la estructures de tal manera que facilite el desarrollo de iglesias en casas en todo el mundo». Mi asignación como «enviado» se limita a las iglesias en casas, aunque abarca todo el ámbito mundial. No he sido enviado como apóstol para las iglesias con auditorio, si bien ministro en ellas libre y gozosamente. No se me ha asignado un grupo de personas específico, pues Él dijo «en todo el mundo». Los confines de mi apostolado se circunscriben a aquellos que participan en ministerios basados ​​en el hogar. Enseño para todos, sirvo como vidente para todos, pastoreo y superviso a nuestro grupo CWOWI, pero mi apostolado es exclusivo para CWOWI. Por consiguiente, trabajo codo a codo con otros que poseen diferentes llamados; todos formamos parte del mismo equipo y brindamos ayuda según se nos solicita.
 
Cuando Él declaró: «Has estado realizando la obra de un apóstol», se refería a mi labor de enseñanza y a mis visitas a diversas iglesias para instruir y asesorar a pastores y líderes de escuelas bíblicas en todo tipo de asuntos: desde sus problemas y conflictos personales, hasta la manera de potenciar el impacto positivo que su ministerio estaba generando en las personas. Yo había estado haciendo aquello que también hacen los apóstoles; sin embargo, hasta ese momento, no era un apóstol (un «enviado»). Creo que muchos de los que realizan la labor de un apóstol, pero que no lo son, se autodenominan apóstoles. No obstante, ellos no están fundando iglesias en casas; carecen de transparencia y de las relaciones interpersonales inherentes a dicha labor; y Jesús no se les ha aparecido para imponerles las manos con miras a una tarea específica, ni para enviarlos a un grupo o misión concreto. Sin embargo, dado que ejecutan una parte de las funciones propias de un apóstol, la cultura eclesiástica centrada en los grandes auditorios se presta a la proliferación de títulos y cargos, así como a la veneración de aquellos que han sido etiquetados de manera errónea.
 
Siendo yo adolescente, el Padre me reveló que me había llamado a ser un vidente. En esa misma etapa de mi juventud comencé a enseñar, siendo este uno de mis dones principales, si no el más importante de todos. Siempre he poseído un «corazón de pastor», velando por el pueblo de Dios con el fin de acompañarlo a lo largo del proceso de discipulado. Mi asignación como apóstol se sumó a las anteriores que preceden al año 2001; no obstante, dicha asignación responde a un propósito muy específico. Esta labor se edifica sobre los dones preexistentes de vidente, maestro y pastor. Dichos dones están al alcance de todos; sin embargo, mi apostolado se circunscribe exclusivamente al ámbito de las iglesias en casas y a los miembros de la red CWOWI que surgen a partir de ellas. Pedro, Santiago y Juan sabían que eran apóstoles (enviados) dirigidos a los judíos; del mismo modo, Pablo y Bernabé sabían que habían sido enviados a los gentiles. Se trataba de una asignación específica, cuyos límites se discernían con total claridad.
 
En cuarto lugar, el ministerio de un apóstol se halla acompañado de señales y prodigios, tal como se afirma en 2 Corintios 12:12: «Ciertamente, las señales de un enviado (apóstol) se manifestaron entre ustedes con toda paciencia y perseverancia, mediante señales, prodigios y milagros». Si bien en mi ministerio he sido testigo de milagros y sanidades extraordinarias similares a las descritas en los Evangelios: Cojos que caminan, sordos que oyen, ciegos que recuperan la vista y más. Prefiero no hacer alarde de aquello, a fin de evitar que la gente fije su mirada en mi persona en lugar de dirigirla hacia el Señor.
 
No obstante, en una ocasión le expresé al Señor mi deseo de presenciar con mayor frecuencia ese tipo de sanidades extraordinarias; Su respuesta, sin embargo, me tomó por sorpresa: «¿Por qué crees que te visito a menudo durante tus reuniones? ¿Por qué crees que abro los ojos espirituales de tantas personas para que puedan verme, o para que perciban mi presencia en medio de ellas? Esto también forma parte de las señales y los prodigios». Así que reconocí mi error y no he vuelto a sacar el tema desde entonces. Ha habido muchísimas ocasiones, quizás seis o más, en las que varios de nosotros hemos visto al Señor en medio nuestro, mientras Él caminaba entre la gente hablándoles; algunos lo veían, mientras que otros simplemente lo percibían justo delante de ellos, o sentían en su espíritu Su abrazo o Su mano sobre su hombro espiritual. Y, por lo general, varios tienen visiones, ven ángeles o la nube de gloria, o son arrebatados en el Espíritu junto con el Señor. Me siento continuamente doblegado y asombrado de que Él actúe de este modo, habitualmente durante nuestros tiempos de adoración en nuestras conferencias.
 
Hace años hubo un tiempo en que se puso de moda autodenominarse apóstol. Algunos incluso llegaron al extremo de exigir que los pastores les entregaran sus diezmos personalmente, y que sus iglesias diezmaran a su ministerio, enriqueciéndose así mediante esta manipulación. Que el Señor tenga misericordia de sus almas. Ni Pablo ni ningún otro apóstol exigieron diezmos u otro tipo de apoyo financiero; Pablo esperaba que las personas tuvieran comunión con Cristo a través de ellos y dieran a aquellos que les habían enseñado, pero nunca hubo una exigencia; razón por la cual yo hablo muy poco sobre dinero. Además, los apóstoles contaban con redes de contactos, tal como revelan las cartas de Pablo al narrar sus viajes a aquellas iglesias (en casa) asociadas con él: en Roma, Corinto, Éfeso, la región de Galacia, Filipos, Colosas y Tesalónica. Escribió a los romanos diciéndoles que deseaba llegar hasta España, aunque no estaba seguro de si lograría llegar tan lejos.
 
Su deseo no era invadir el terreno del trabajo de otro, tal como se afirma en 2 Corintios 10:12-15: «Nos limitaremos a la esfera del ministerio que el Señor nos ha asignado, la cual los incluye a ustedes...».
 
En resumen, la definición bíblica de un apóstol es la siguiente: ayudan en el proceso de discipulado a través de las relaciones personales y en reuniones celebradas en casas. El Señor se les ha aparecido para encomendarles una misión específica, para la cual son «enviados». Su misión consiste en llevar a cabo una tarea concreta o dirigirse a un grupo de personas determinado. Su ministerio viene acompañado de señales y prodigios.
 
Y estoy agradecido por todos ustedes, quienes leen estas «Reflexiones Semanales» y los boletines mensuales. Anhelo el día en que podamos saludarnos cara a cara. La próxima semana abordaremos un nuevo tema; hasta entonces, ¡bendiciones!
John Fenn
cwowi.org y me pueden enviar un correo electrónico a [email protected]

0 Comments

Videntes, profetas, profecía personal 3 de 3. Videntes/profetas

4/18/2026

0 Comments

 
Seers, prophets, personal prophecy 3 of 3. Seers/prophets
Videntes, profetas, profecía personal 3 de 3. Videntes/profetas
 
Hola a todos:
¿Qué es un vidente? ¿Qué es un profeta?
 
Así se nos dice en 1 Samuel 9:9: «...aquel a quien antiguamente se llamaba vidente, ahora se le llama profeta».
 
Los videntes o profetas poseen el don de ver el reino del Señor de vez en cuando, según sea necesario y conforme a la voluntad del Señor. En 1 Samuel 3, el Señor llamó a Samuel por su nombre: "¡Samuel, Samuel!", y el joven muchacho pensó que era Elí, el sacerdote, quien lo estaba llamando. Después de que Elí le dijera que era el Señor, el versículo 10 dice: «Entonces vino el Señor y se detuvo, tal como lo había hecho en las ocasiones anteriores, y dijo: "¡Samuel, Samuel!"». En el versículo 15 se dice que Samuel tuvo miedo de contarle a Elí la visión del Señor. El versículo 21 afirma que, a partir de ese momento, el Señor se le apareció a Samuel como «la Palabra del Señor».
 
Samuel fue el primero de los videntes y profetas de la nación de Israel. Fue el último de los Jueces. Entre los Jueces anteriores se encontraban Débora, Gedeón, Sansón y otros. Samuel fue el último juez y el primer vidente y profeta de la nueva nación de Israel. Él designó a Saúl como su primer rey. Preparó el terreno para todos los profetas de Israel que le sucedieron, pues el Señor también se les aparecía a ellos como «la Palabra del Señor».
 
Pero los videntes no solo reciben visitas del Señor; su don para ver dentro del reino del Señor también se manifiesta en el ministerio de Eliseo, tal como se observa en 2 Reyes 6:13-17. Eliseo y su asistente se encontraban en una ciudad rodeada por un ejército enemigo con carros de guerra, y el asistente estaba muy atemorizado. Eliseo oró para que el Señor también le abriera los ojos a su asistente y este pudiera ver lo que él veía: Un ejército angelical que también los rodeaba. Eliseo veía tanto el reino angelical como el reino natural, representado por el ejército del rey que rodeaba la ciudad.
 
Cuando yo era adolescente, tendría unos 16 o 17 años, el Padre me dijo que me había llamado a ser un vidente (utilizando precisamente ese término), y que esa era mi vocación primordial antes que la de maestro, pastor y apóstol (la próxima semana abordaremos la definición de apóstol y su ministerio). Así es como suele ocurrirme a mí: Como si se superpusieran dos dimensiones, con los ojos bien abiertos, veo simultáneamente el reino natural y el reino del Señor.
 
¿Qué define a un vidente o profeta del Nuevo Testamento?
El fundamento sobre el cual edificamos se encuentra en Efesios 3:1-6, pasaje que dice en parte: «Para revelar el misterio... el cual se mantuvo en secreto desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas por medio del Espíritu». «Que los gentiles sean coherederos, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo por medio del evangelio».
 
Esto nos indica que la función primordial de los apóstoles y profetas consiste en compartir la revelación proveniente del Señor con respecto a la gracia otorgada a nosotros, los no judíos. Es por esta razón que los profetas y los maestros guardan una estrecha relación, tal como se observa en Hechos 13:1-3: «Había en la iglesia de Antioquía ciertos profetas y maestros reunidos... dedicados al ayuno y a la oración...». La función principal de un profeta no es simplemente pronunciar palabras proféticas, sino compartir la revelación concerniente a los misterios de Cristo. La enseñanza y el ejercicio del don profético están íntimamente ligados a la labor de los apóstoles y profetas, pues a ellos se les ha encomendado la tarea de revelar misterios más profundos acerca de la obra de Jesús y de sus caminos, y de transmitir dicha revelación al cuerpo de Cristo.
 
Si alguien se autodenomina apóstol o profeta, su ministerio principal debe ser enseñar y compartir la revelación concerniente  a lo que Jesús ha realizado en nuestro favor. Si carecen de esos misterios más profundos; si todo lo que hacen es tener sueños, visiones y palabras de carácter «profético» es preciso que te cuestiones si son verdaderamente profetas (o apóstoles).
 
¿En qué se diferencia el hecho de que alguien profetice al de ser un profeta?
Hechos 11:27-28 nos dice: «En aquel tiempo, unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía; y uno de ellos, llamado Agabo, reveló por el Espíritu que sobrevendría una gran hambruna...».
Esto nos muestra que un profeta tendrá palabras predictivas acerca de fenómenos naturales; en este caso, una hambruna.
 
En Hechos 21:10-11 se nos relata lo siguiente acerca de Agabo: «...vino, tomó el cinto de Pablo, se ató las manos y los pies, y dijo: "Esto es lo que dice el Espíritu Santo: 'Al hombre a quien pertenece este cinto, los judíos en Jerusalén le harán esto y luego lo entregarán a los gentiles (los romanos)'"».
 
Aquí vemos que un profeta también tiene palabras predictivas acerca de las acciones de los gobiernos, incluyendo, en ocasiones, aquello que concierne a los individuos. Un profeta en estos tiempos del Nuevo Testamento, ante todo, enseñará y/o compartirá acerca de los misterios de Cristo en nosotros, y de Su obra en la cruz, la resurrección y la ascensión. Ellos verán en la dimensión del Espíritu. Tendrán palabras predictivas acerca de la naturaleza, de los gobiernos y para personas.
 
Compara esto con la definición que da Pablo de la simple profecía en 1 Corintios 14:3: «Porque el que profetiza le da a una persona una palabra que la edifica, la exhorta o la consuela». Podemos apreciar una profundidad mucho mayor en el caso de aquel que ha sido llamado como Vidente o Profeta. Lamentablemente, algunos se han labrado una gran reputación creyendo que, por el hecho de profetizar con regularidad, son profetas. La primera vez que una persona emite una simple profecía, esta puede no ser más que decirle a alguien: «Siento que el Señor te ama». Pero si poseen mucha experiencia, sus profecías pueden ser más extensas y detalladas; no porque sean profetas, sino porque tienen más experiencia en el ejercicio de ese don. Algunos han pensado que, dado que se mueven con regularidad en la simple profecía, son profetas; pero, en realidad, simplemente tienen más experiencia en el uso de dicho don.
 
Recuerda también que otras manifestaciones del Espíritu se combinan con los dones. De modo que una persona que, mientras ora por alguien, percibe una breve visión de esa persona o de una situación, lo cual constituye el discernimiento de espíritus, puede también entregarle una profecía de aliento. Ellos no son profetas; el Espíritu simplemente actuó a través de ellos para ministrar a esa persona lo que necesitaba. El ministerio principal de un profeta consiste en enseñar y compartir lo que Cristo hizo por nosotros, ver en el Espíritu y dar palabras proféticas acerca de la naturaleza y de los gobiernos.
 
Sabiduría sobre la profecía personal
Podemos aprender acerca de la profecía personal a partir de este intercambio entre Agabo y Pablo en Hechos 21. En primer lugar, Agabo dijo: «Esto es lo que dice el Espíritu Santo». La profecía sencilla es, muy a menudo, algo que se percibe en el propio espíritu y que luego se expresa con palabras; es más bien una interpretación de lo que uno siente en su espíritu respecto a lo que el Señor está diciendo. Un profeta oirá al Espíritu Santo mismo. Esto es lo que me sucede a mí con mayor frecuencia y, tal como he enseñado anteriormente basándome en ejemplos del libro de los Hechos, cuando el Espíritu Santo mismo habla, lo hace de manera específica, concisa y directa (Hechos 8:29; 10:19). No hay vaguedad ni ambigüedad alguna cuando se oye al Espíritu Santo mismo hablarle a uno. Agabo oyó la palabra específica del Espíritu Santo dirigida a Pablo.
 
Agabo le dio a Pablo detalles muy específicos: que sería arrestado por los judíos y entregado a los romanos en Jerusalén. Los problemas que le aguardaban no constituían una información nueva para Pablo, aunque los detalles específicos sí lo eran; esto demuestra que una palabra profética personal será, sencillamente, una confirmación de algo que el Señor ya le ha revelado a la persona.
 
Anteriormente, en el capítulo previo en Hechos 20:22-24, Pablo había dicho lo siguiente: «...Ahora, impulsado por el Espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que allí me sucederá; solo sé que en todas las ciudades el Espíritu Santo me advierte que me esperan prisiones y sufrimientos. Sin embargo, no le doy importancia a mi propia vida...».
 
Pablo afirmó que, dondequiera que iba, el Espíritu Santo daba testimonio en otras personas de que, si él se dirigía a esa ciudad, le aguardaban arrestos y tribulaciones. No obstante, dijo que desconocía los detalles específicos. Después de despedirse de ellos en Hechos 20, el capítulo 21 comienza con Pablo navegando hacia la ciudad de Tiro; allí encontró a unos discípulos y, según afirma el versículo 4: «Ellos, impulsados ​​por el Espíritu, le insistían que no fuera a Jerusalén».
 
Hasta ese momento, fuera a donde fuera Pablo, los discípulos con los que se encontraba sentían un testimonio en su espíritu, una especie de «mal presentimiento», respecto a que él se dirigiera a la ciudad; pero, tal como el propio Pablo admitió: «No sé qué cosas me sucederán allí». Eso significa que todas esas impresiones, todas esas personas, simplemente tenían un vago testimonio en su espíritu de que le aguardaban problemas. No fue sino hasta que el profeta Agabo proporcionó información precisa sobre esas «cosas malas»,que los judíos lo arrestarían y lo entregarían a los romanos, que se aclaró el panorama.
 
La profecía personal que Pablo recibió de Agabo trataba sobre su futuro, pero consistía simplemente de información específica acerca de cosas que Pablo ya sabía. La profecía personal no será información nueva; será una confirmación de cosas que el Señor ya te ha revelado y, como palabra de confirmación, contendrá más detalles. Incluso cuando Pablo se encontró con Jesús en el camino a Damasco, en Hechos 9:5, el Señor le dijo: «Dura cosa te es dar coces contra los aguijones». Un aguijón para bueyes era un palo puntiagudo que una persona utilizaba, situándose detrás de una «vaca», para pincharla en el hombro o en la parte trasera con el fin de mantenerla en el camino correcto. Jesús, al ser la afilada espada de dos filos, la Palabra de Dios, evidentemente había estado «pinchando» a Pablo durante algún tiempo respecto al hecho de que Él era el Mesías, y Pablo se estaba resistiendo. Así pues, incluso este encuentro con Jesús guardaba relación específica con los «pinchazos» que Pablo había recibido de la Palabra Viva, en lugar de tratarse de información completamente nueva. Jesús se lo confirmó. ¿Cuántos de nosotros fuimos «pinchados» por el Señor durante algún tiempo antes de que finalmente cediéramos y creyéramos?
 
La próxima semana: Los apóstoles.
Hasta entonces, bendiciones.
John Fenn
cwowi.org y me pueden enviar un correo electrónico a [email protected]
 

0 Comments

Videntes, Profetas, profecía personal, 2/3: Los dones de tu espíritu.

4/11/2026

0 Comments

 
​Seers, Prophets, personal prophecy, 2/3. Your spirit's gifts.
Videntes, Profetas, profecía personal, 2/3: Los dones de tu espíritu.
 
Hola a todos:

La semana pasada compartí cómo algunas personas impusieron sus manos sobre mí y profetizaron, acertando completamente; pero luego quisieron ir más allá y en la segunda ocasión simplemente percibieron en su espíritu cuáles eran mis dones. A esto le añadieron un "así dice el Señor" y lo expresaron en tiempo futuro, atribuyéndoselo a Dios.
 
Muchos manipuladores, al desconocer los caminos del Padre, creen que cuando perciben las cualidades en el espíritu de una persona, están operando en el don de profecía; o, lo que es peor, se consideran a sí mismos profetas. Sin embargo, lo único que han logrado es volverse expertos en percibir, a nivel espiritual, las cualidades del espíritu de otra persona. Esta habilidad también puede adquirirse entre quienes no conocen al Señor; a veces, incluso con la intervención de demonios (espíritus familiares) que le revelan a la persona datos sobre un tercero con fines de manipulación o, incluso, de abuso.
 
Has percibido las cualidades del espíritu de otra persona
Hay personas que te caen bien sin que sepas exactamente por qué; del mismo modo, hay personas que no te resultan agradables, no porque hayan hecho algo en tu contra, sino simplemente porque no hay "química" entre ustedes. Percibes que no se trata meramente de una cuestión de personalidad; hay algo más profundo: tu espíritu rechaza aquello que reside en el espíritu de la otra persona. Muy a menudo, esto sucede porque tu espíritu reconoce en el espíritu (o en el alma) del otra persona algo que entra en conflicto con el Espíritu de Dios, lo cual provoca tu rechazo hacia esa persona.
 
Vas al supermercado a hacer las compras y al salir, te quedas preguntándote si el empleado de la caja será cristiano o si estará cerca de la justicia, pues percibes en él algo bueno o apacible; es como un reconocimiento que surge en tu espíritu y que tu mente logra captar. En Marcos 12:34, Jesús le dijo al escriba que había respondido acertadamente sobre las Escrituras: "No estás lejos del reino de Dios". Jesús percibió la condición espiritual de aquel hombre. No se trataba de una palabra profética, sino de una observación que Jesús hizo basándose en lo que percibió respecto al estado espiritual en el que se encontraba aquel hombre. Nosotros también hacemos lo mismo.
 
Asimismo, muchos hombres y mujeres que han sufrido algún tipo de abuso durante su juventud son capaces de percibir en su espíritu, incluso al conocer de manera casual a alguien, si esa persona alberga lujuria u otras inclinaciones negativas; esto se debe a que su espíritu reconoce el tipo de espíritus que los atormentaron cuando eran más jóvenes. Nuestro espíritu tiene la capacidad de percibir en ese nivel de interacción directa entre un espíritu humano y otro si es que una persona es pura o si hay algo en ella que no está bien. El mundo lo llama "corazonada" o "intuición", pues incluso las personas que no han nacido de nuevo siguen siendo espíritu, alma y cuerpo.
 
Si una persona sufrió abusos durante su infancia, o creció, por ejemplo, en un hogar con adictos, ahora, en su edad adulta, su espíritu y su alma pueden percibir que un desconocido que ven en público es un adicto; esto se debe a que su espíritu siente a los espíritus que rodean a ese desconocido, ya que ese mismo tipo de espíritu rodeaba a sus padres mientras crecían.
 
¿Qué fue eso?
La profecía sencilla es un don de Dios, impulsado por el Espíritu Santo. No se trata de descifrar los rasgos de la personalidad o los dones de una persona aunque esto puede formar parte de una profecía. La profecía se define en 1 Corintios 14:3: "El que profetiza habla a las personas para su edificación, exhortación y consuelo". Es el Padre, que es Espíritu, quien da una revelación al espíritu de alguien acerca de Su exhortación y consuelo para esa otra persona. En la profecía simple no hay nada referente al futuro. A veces, con el fin de exhortar, el Señor mencionará los dones o talentos que Él ha depositado en esa persona; sin embargo, esto se hace dentro del contexto más amplio de un mensaje dirigido hacia aquella persona. Esto se debe a que la profecía siempre gira en torno a Jesús, a Su obra y a Su voluntad.
 
Muchos han profetizado mientras estaban sentados a una mesa, tomando té o café con un amigo, y han sentido en su espíritu que ese amigo se encuentra en un momento decisivo respecto a algún asunto. Sienten una paz que los impulsa a decirle esto o aquello, brindándole consuelo; eso fue profecía. Si surgió simplemente de su empatía como amigo, es decir como un acto de solidaridad, entonces no; en ese caso, se trataba tan solo de un amigo consolando a otro amigo. Pero hay ocasiones en las que actuamos movidos por una percepción en nuestro espíritu, una sensación de paz o una inspiración para hablarle a nuestro amigo; y eso es profecía. Los dones del Espíritu no vienen con etiquetas ni con anuncios luminosos que dicen: "¡Atención! Lo que te estoy diciendo ahora es una profecía; añadiendo al final la frase: 'Así dice el Señor'. NO. En 1 Corintios 12:4-7, Pablo denomina a los dones una "manifestación del Espíritu dada para el beneficio de todos". Es algo normal simplemente parte de ser cristiano que Cristo, quien habita en ti, actúa a través de ti para el bienestar de otra persona.
 
El contexto del Nuevo Testamento se desarrollaba en el hogar, en las relaciones interpersonales y en las reuniones caseras; por ello, es precisamente allí donde todos los dones del Espíritu encuentran su aplicación primordial. Un padre que consuela a su hijo tras un día difícil en el trabajo podría parecer, a simple vista, un padre haciendo simplemente lo que los padres hacen. Sin embargo, tal vez, mientras escucha a su hijo, ese padre esté pidiendo al Padre celestial sabiduría y las palabras exactas para brindarle consuelo; y, brotando desde su espíritu, surgen el consuelo, el aliento y una sabiduría que trasciende la que poseía originalmente. En ese instante ha profetizado, y quizás incluso ha impartido una palabra de sabiduría a su hijo. Ha fluido desde su espíritu, a través de su alma, expresándose por medio de su cuerpo; es posible percibir esa fluidez, sentirla, pues no existe nada más gratificante que vivir desde el hombre interior (el espíritu) hacia afuera.
 
Una palabra de sabiduría constituye una instrucción divina referente a algo futuro; por ejemplo, cuando el Señor otorga a una persona la sabiduría necesaria para gestionar una situación difícil en el trabajo, o para saber qué aspectos de su experiencia compartir durante una entrevista laboral a la mañana siguiente. Una palabra de conocimiento, por su parte, consiste en un saber divino acerca de algo pasado o presente; y todas estas manifestaciones del Espíritu de Dios son, precisamente eso, manifestaciones del Espíritu.
 
La profecía no apelará a nuestro ego: "El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía" (Apocalipsis 19:10).
El contexto de este pasaje sitúa al apóstol Juan en el cielo, momento en el que este se dispone a postrarse a los pies del ser que le está sirviendo de guía. Dicho ser se muestra sumamente contrariado e insiste en que Juan no lo haga, argumentando que él mismo es también un creyente, un consiervo. Le explica que la profecía no gira en torno a su propia persona (aquel ser que le muestra a Juan las realidades celestiales), sino que la esencia misma de la profecía reside en el testimonio de Jesús.
 
Esto implica que una profecía de carácter personal no servirá para exaltar tu ego ni para anunciarte cuán grandioso y poderoso es el ministerio al que has sido llamado (si bien Él podría revelarte el alcance de tu ministerio y las adversidades que habrás de enfrentar si aceptas Su invitación, tal como ocurrió en el encuentro de Pablo con Jesús en el camino a Damasco). Si eres utilizado como instrumento para transmitir una profecía a otra persona y esta proviene verdaderamente del Espíritu, no experimentarás sensación alguna de ego ni pensarás: "¡Vaya, qué bien se me da esto!"; en absoluto, nada girará en torno a ti. Todo se centra en Jesús, ya sea que estés impartiendo o recibiendo una palabra profética.
 
SI recibes a algún "profeta" que te entrega una profecía larga y con lenguaje floreado que se extiende por páginas y páginas al ponerla por escrito, ten por seguro que no provino de Dios. TAL VEZ el primer párrafo haya sido obra del Espíritu, pero el resto sería el "profeta" actuando en la carne, tal como me sucedió a mí en aquella conferencia.
 
Cuando el Espíritu de Dios habla y esto se observa en cada ejemplo de los Hechos de los Apóstoles en el que Él se dirige a alguien, lo hace de manera breve, directa, concisa y sin adornos superfluos. La profecía trata sobre Jesús, no sobre ti ni sobre mí. SI apela al ego, si te enaltece respecto a tu llamado y propósito, o si te hace creer que eres un regalo de Dios para la humanidad, entonces no proviene de Dios. Jesús es manso, humilde de corazón, accesible y modesto. Toda profecía personal portará ese mismo espíritu de Jesús; en ella no hay cabida para el ego.
 
La próxima semana abordaremos qué hace a un vidente o profeta. Hasta entonces, bendiciones.
 
John Fenn
cwowi.org y me pueden escribir un correo electrónico a [email protected]
 

0 Comments

Videntes, Profetas, profecía personal: Parte 1: '¿Qué es la profecía?'. 1/3

4/4/2026

0 Comments

 
Seers, Prophets, personal prophecy: Part 1: 'What is prophecy?'. 1/3
Videntes, Profetas, profecía personal: Parte 1: '¿Qué es la profecía?'. 1/3
  
Hola a todos,
Hay una gran confusión acerca de los Videntes, Profetas, profecía y profecía personal. En esta parte 1, compartiré cómo podemos conocer a las personas por su espíritu y los problemas que esto puede causar.
 
Atracción al espíritu de una persona
"A partir de ahora no conoceré a nadie según normas humanas (sino según el espíritu), aunque conocimos a Cristo una vez en la carne, pero ya no, lo conocemos por el Espíritu. Porque si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron; he aquí, todas las cosas son nuevas, y todas las cosas son de Dios". II Corintios 5: 16-17.
 
En el mundo reconocemos, honramos o conocemos a una persona de acuerdo con los estándares del mundo: educación, economía, trabajo desempeñado, riqueza, etc. En Cristo sólo hay una norma: el nuevo nacimiento. Las normas terrenales para conocer a alguien son secundarias, por eso Pablo dijo que de ahora en adelante no conocerá a una persona según los estándares terrenales, sino por el Espíritu.
 
Mucho daño ha sido causado por personas confundidas acerca de esta realidad neotestamentaria de conocer a las personas por su espíritu. Muchas mujeres se han arrojado a los brazos de ministros porque su espíritu se identifica con algunos de los dones de su espíritu, y lo interpretan como si Dios le dijera que él es su futuro esposo. No siempre es un un ministro, suceden en escuelas hasta en iglesias, desde empresas hasta reuniones casuales en público. La atracción por el espíritu a menudo se confunde con la dirección de Dios para una relación. Error, significa que no es Dios, es simplemente su espíritu atraído por el espíritu de otra persona.
 
Cuando era director de una escuela bíblica conocí al gran y ampliamente respetado evangelista T.L. Osborne. Nuestra escuela estaba en el edificio de la sede de su ministerio y lo cuento como un momento especial. Él hablaba en nuestros servicios de capilla e incluso tuve el privilegio de reunirme con él en su casa. Un día después de que él habló en la capilla, una estudiante vino a verme llorando y no sabía por qué. Le pregunté a qué se sentía llamada y dijo 'Misiones'. Le expliqué que los dones en su espíritu daban testimonio de los dones en su espíritu, las misiones, y su espíritu se conmovió al escuchar todas sus aventuras y el pueblo que había ganado para el Señor. Ella conocía a T.L. según Cristo en cada uno de ellos.
 
Otro ejemplo:
Cuando tenía 16 años conocí a una chica durante la clase de alemán en décimo grado de escuela. La maestra a menudo hacía que los estudiantes formaran equipos de 2 y yo formaba equipo con ella. Mientras hacíamos nuestras lecciones llegamos a conocernos. Ella era católica romana, yo era episcopal (anglicano), lo cuales comparten una liturgia común los domingos por la mañana. Un día me dijo: "Conozco al Dios detrás de la liturgia". Ella me guió al Señor.
 
Estábamos en décimo grado en ese momento, teníamos 16 años. Su novio y futuro esposo la guió al Señor, ella me guió m   al Señor, luego yo guié a mi novia y futura esposa, Barb, al Señor. Cada uno de nosotros tomamos un segundo año de alemán en nuestro penúltimo año de escuela secundaria, por lo que nuestra amistad en el Señor continuó creciendo. En nuestro último año de secundaria, a mí me eligieron por votación rey del baile y a ella la eligieron reina del baile. Siempre he amado su espíritu. Siempre le estaré agradecido por compartir a Jesús conmigo, y todos seguimos en contacto regular hasta el día de hoy. He amado su espíritu desde el principio. Admiro su alma y desde entonces hemos tenido esa relación de hermano-hermana. Nunca, ni ella pensaría, en ir más allá de amar y apreciar nuestros espíritus.
 
Pero algunas personas desarrollan una amistad con alguien en el trabajo, o un pastor con un líder de adoración, o 2 vecinos, y confunden la atracción por el espíritu (o alma) de uno con amor, como Dios, como la voluntad de Dios, como Dios me dijo que es mi pareja... y no es eso en absoluto. Es simplemente percibir quiénes son en su espíritu. Una persona a menudo se involucra emocionalmente, dice 'Dios me dijo' que es mi esposo/esposa' y se pregunta por qué Dios no se lo dijo a esa otra persona. Somos espíritu, alma y cuerpo; no cruces la línea. Percibe si te atrae el espíritu de esa persona, tal vez espíritu y alma... pero si ya existen otros límites, no los cruces.
 
La idea de que nuestros espíritus pueden percibir lo que hay en el espíritu de otra persona no se enseña mucho, y lo que hay ahí a fuera es bastante espeluznante y extraño a veces.
 
Las personas perciben y se sienten atraídas por las cualidades del espíritu de otra persona y confunden esa atracción con amor.
 
¿Qué pasa si un pastor tiene una mujer soltera en su congregación que acude a él o solo para pedirle consejo? ¿Qué pasa si ese pastor percibe en su espíritu las cualidades en el espíritu de esa mujer, cómo Dios la ha hecho, cómo la ha dotado y siente una atracción hacia ella debido a eso? Quizás ella también sea bonita a la vista. Él podría manipularla y controlarla, haciendo que se reúna con él por la noche a solas en su oficina, o incluso traer sexo a la relación bajo el pretexto de que ella necesita eso para recuperarse de relaciones pasadas... y muchas otras cosas malas como esas suceden en el cuerpo de Cristo. Jesús definió el adulterio en Mateo 5:28 como la imaginación de la lujuria hacia otro. A lo largo de los años, he visto a muchos pastores cometer múltiples adulterios (imaginaciones en sus mentes sobre mujeres en su congregación o equipos de adoración) y he sacado a algunos del borde del precipicio.
 
Esto puede suceder en cualquier negocio, industria o amistad, así como en la iglesia. Nuestro mundo es tan corrupto que algunos sugieren que María Magdalena y Jesús eran pareja; incluso los primeros escritos heréticos cristianos así lo sugieren. Las mentes de las personas son tan corruptas que no pueden imaginar a una mujer a la que le expulsaron 7 demonios amando a Jesús estrictamente en un nivel espiritual, piensan que tuvo que haberse vuelto físico, pero no fue así. ¿Acaso no amamos a Jesús desde nuestro espíritu? Eso es pureza. Nuestro espíritu da testimonio con el Espíritu Santo de que somos hijos del Padre y de que Cristo está en nosotros. Es por eso que Pablo escribe en 1 Timoteo 5:2 que hay que tratar a las mujeres mayores como madres y a las más jóvenes como hermanas. Pablo está diciendo que amen sus espíritus, que les den el respeto y el honor debidos, y que no vayan más allá de lo debido.
 
Hace años fui orador en una conferencia 'apostólica' y mientras esperaba mi turno para hablar en una sala al costado, algunos de los que ayudaban a servir agua y bocadillos quisieron imponerme las manos y profetizar sobre mí. Les permití y lo que dijeron inicialmente fue acertado, que pronto estaría en otro tipo de ministerio y cosas así. Pero cuando les agradecí y comencé a levantarme del 'asiento caliente', me instaron a volver a sentarme 'y ver qué más podría decir el Señor'.
 
Lo hice, permitiéndoles continuar. Lo que dijeron a continuación no fueron cosas del Señor, sino cosas que su espíritu percibió de los dones en mi espíritu. Todo lo que dijeron que Dios me llevaría a hacer en el futuro, ya lo estaba haciendo. En ese momento no sabían que yo era el Director de una gran escuela bíblica y daba clases casi a diario, supervisaba a un gran personal en una mega iglesia y reemplazaba al pastor los domingos y miércoles cuando él viajaba debido al ministerio. Sus 'palabras proféticas', que todos pusieron en tiempo futuro, decían que pronto sería llevado a un puesto en el que estaría enseñando, que pronto sería administrador, que pronto supervisaría a un personal grande y un presupuesto... eran todas las cosas que estaba haciendo en la actualidad. ¿Cómo fallaron?
 
La primera vez que oraron fue el Señor. La segunda vez fue que ellos percibieron en su espíritu las cosas en mi espíritu; estaban conociéndome como Pablo dijo anteriormente, por el espíritu porque el espíritu es una nueva creación en Cristo. Muchos de los llamados profetas construyen su ministerio no sobre lo profético, sino sobre la percepción del espíritu de una persona y lo convierten en un 'así dice el Señor'. Y comenzaremos allí la próxima semana. Hasta entonces, bendiciones,
 
John Fenn
cwowi.org y pueden enviarme un correo electrónico a [email protected]
 

0 Comments

¿Por qué el desierto? 3/3

3/28/2026

0 Comments

 
Why the wilderness? 3/3
¿Por qué el desierto? 3/3
 
Hola a todos,
 
¿Alguna vez han estado en un desierto? Allí no hay mucho más que rocas, arena y unas pocas plantas. Es de color beige y parece no tener fin. Es monótono. Es como un plato de avena. No hay nada visual que te distraiga, y no hay ruido más que el de algún pájaro ocasional. Su belleza reside en su austeridad. La experiencia de la árida naturaleza salvaje del desierto es un lugar de silencio, de estar sólo para mirar a tu alrededor, contemplar y estar a solas con tus pensamientos.
 
El silencio ha sido durante mucho tiempo una piedra angular del judaísmo. Los sacerdotes desempeñaban sus funciones en el templo en silencio. Cuando sacrificaban un animal o ofrendas de grano, lo hacían en silencio. Por el contrario, otras religiones se centran en cánticos, gongs, canciones, oraciones y similares mientras sus sacerdotes desempeñan sus funciones. El rabino Abahu dijo que cuando Dios le dio los Mandamientos a Moisés, todo el pueblo guardó silencio, e incluso el mundo se quedó en silencio. El ayuno de palabras ha sido parte del judaísmo y el cristianismo desde hace mucho tiempo; se sabe que los monjes, en particular, practican votos de silencio.
 
Cuando el profeta Elías se encontraba en la cueva tras su enfrentamiento con los profetas de Baal, se encontró con Dios no en el torbellino, el fuego o el terremoto, sino en la 'voz suave y apacible'. En hebreo: kol demamah dakah, literalmente “el sonido de un silencio delicado”. Sólo puedes escucharlo cuando no estás hablando. Cuando no estás alabando. Cuando no estás rezando.
 
Muchos han descubierto que han sido creados para escuchar Su voz en un lugar y un estado mental concretos. Quizás sea mientras trabajan en el jardín, quizás en plena naturaleza, quizás bajo una ducha o un baño caliente. Parece que el Señor se encuentra con nosotros allí y, en nuestra ignorancia, podemos pensar que a Él le gusta un lugar concreto. Pero la verdad es que ese es el lugar al que nos ponemos neutrales, cuando todas las demás distracciones han quedado excluidas. Primero nos damos cuenta de Su presencia, luego de Sus palabras.
 
Dos partes del escuchar
Cuando estoy en mi oficina en casa, muchas veces puedo oír a Barb llamándome desde otra parte de la casa. Pero no puedo entender lo que dice: oigo su voz, sé que está diciendo algo, pero no distingo las palabras. Tengo que acercarme a ella para entender. En hebreo, el que habla es 'Medaber', y lo que se dice es 'medubar'.
 
¿Cuántas veces percibimos en nuestro espíritu una guía, luego nuestra mente se opone a ella y hacemos lo que nos da la gana, sólo para darnos cuenta más tarde de que era el Señor? Escuchamos la voz y tal vez entendimos lo básico de la instrucción, pero decidimos hacerlo de la manera que nos dijo nuestra mente. Ambas partes son necesarias: primero escuchar que Él está hablando, luego percibir lo que está comunicando. El Señor puede descargar un capítulo completo que nos resulta difícil expresar con palabras porque la revelación es tan amplia y conecta tantos 'puntos' en nuestra vida.
 
Pero todo comenzó con el silencio. Es en ese silencio donde sabemos que somos amados, abrazados y escuchados. No estamos sólos. Pero esa conciencia es sutil, está en nuestro espíritu, esa voz suave y tranquila que a veces no es más que una profunda paz interior. Pero es suficiente, si dejamos que sea suficiente. Hay tal riqueza, tal profundidad en el simple hecho de sentir Su presencia, que una vez que la percibimos, es como atravesar las puertas de una gran finca. Hay demasiado para explorar de una sola vez, y queremos sentarnos, empaparnos y absorberlo todo; tal es Su presencia en nuestro espíritu que percibimos en medio del silencio.
 
Consideremos...
Dios creó el universo con Su palabra. Por eso las oraciones son importantes. Pero entre Sus palabras y las nuestras, hay momentos de silencio. Ponemos un punto al final de una oración para marcar el silencio, el fin de lo que se dice. Ponemos un signo de exclamación al final de una oración para enfatizar un punto o una emoción. Pero al final de ese punto o signo de exclamación hay un espacio de silencio. Las palabras son importantes para la oración, pero el silencio es igualmente importante. Sin el silencio entre las palabras, no conoceríamos el significado de las palabras.
 
La oscuridad entre las estrellas del cielo nocturno les da definición y dimensión. La pausa en un evento deportivo es el silencio entre la acción, que da lugar a la reflexión y la planificación, y define lo que sucederá a continuación en el juego. Reducimos el ritmo de nuestro discurso en momentos solemnes, como bodas y funerales, para dejar espacio a momentos de silencio que invitan a la contemplación. No podemos tener palabras si no hay silencio entre ellas. Es a través de la ausencia de palabras como reconocemos el silencio. "Quédate quieto y reconoce que yo soy Dios". Salmo 46:10.
 
La palabra 'selah' se utiliza 71 veces en 39 salmos y ha sido fuente de gran debate en cuanto a su significado. Se usaba para indicar una pausa, de manera muy similar a como se utiliza hoy en día la fermata al escribir partituras. A la fermata se le llama 'ojo de pájaro' u 'ojo de cíclope' porque es un punto con una ceja encima. Significa hacer una pausa después de que la nota se mantenga, a discreción del intérprete o músico.
 
La raíz de 'selah' significa de manera similar 'hacer una pausa', 'suspender' o 'quedarse en suspenso'. Sin un 'selah' al final de un versículo, una persona simplemente pasaría ciegamente al siguiente versículo sin detenerse en silencio para contemplar el punto que acaba de plantearse. ¿Cuántas veces nos sentimos guiados o tenemos una sensación de la dirección del Señor y simplemente seguimos con lo nuestro sin tomarnos el tiempo para hacer 'selah', para hacer una pausa, para quedarnos con esa última palabra, esa última revelación que tuvimos? Recibe ese rhema, luego regresa y medita en él un poco más, obteniendo cada pedacito de alimento espiritual.
 
La oración es el medio por el cual se transmiten nuestras peticiones; el silencio nos transporta a Su presencia.
La sociedad actual nos enseña que el silencio es un vacío que hay que llenar. En los medios de comunicación, los 'silencios en el aire' son un tabú. El silencio se debe llenar con palabras o imágenes. El silencio es un vacío. El silencio se equipara con la soledad. Por lo tanto, nuestras oraciones tienden a mezclarse con todos los demás sonidos que hay ahí fuera, y se vuelve difícil percibir la voz del Pastor entre tantas. Debemos dejar de escuchar esas otras voces hasta llegar al punto en que Su voz se destaque sola en el silencio.
 
Pero en Cristo, el silencio tiene sustancia. El silencio requiere dos partes: silenciar la lengua y silenciar el alma. El silencio de la lengua abre la puerta al silencio del alma. También abre la puerta al amor, la empatía, la reflexión y los ajustes personales en el camino. Van de la mano, como se mencionó anteriormente: no se pueden definir las palabras sino por el silencio que hay entre ellas; así también, no se puede definir verdaderamente el caminar con Dios sin períodos de silencio. Pero el silencio se olvida con demasiada frecuencia. Le decimos a Dios lo que queremos, declaramos, luchamos, proclamamos, nosotros, nosotros, nosotros. ¿Cómo en el mundo podemos esperar escuchar a nuestro Padre y Señor si somos nosotros los que hablamos todo el tiempo? Aprendamos a dar espacio al silencio.
 
Un rabino dijo una vez: "El grito que uno se calla es el más poderoso de todos". Otro señaló: "Ayunar de palabras tiene un poder transformador mayor que ayunar de comida". En el desierto, dediquemos momentos al silencio. En nuestra vida de oración, asegúremos de dedicar el mismo tiempo al silencio. Así es como he vivido durante décadas, y estoy convencido de que esa es una de las razones por las que las revelaciones siguen fluyendo. En los momentos en que he sentido la necesidad de más revelación, le pido al Padre lo que Pablo le pidió para los efesios en 1:17-19: "Padre, por favor, dame el Espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de ti, para que los ojos de mi entendimiento sean iluminados y pueda conocer la profundidad de la invitación que me extiendes".
 
En el desierto, la nube está justo ahí. Sus milagros están justo ahí. Los podemos observar, podemos reflexionar sobre ellos. Quizás, al igual que los sacerdotes, dediquemos un tiempo a cumplir nuestras tareas en silencio, para contemplar nuestro corazón, pues el desierto no está ahí para ponernos a prueba con el mal, sino para demostrar lo que Él sabe que hay dentro de nosotros, para que nosotros también podamos saberlo. ENTONCES, con fuerza, saldremos del desierto, más fuertes que antes. El desierto es sólo un momento en nuestra vida eterna, no lo convirtamos en toda una vida.
 
Nuevo tema la próxima semana, hasta entonces, bendiciones,
 
John Fenn
cwowi.org , puede enviarme un correo electrónico a [email protected] o [email protected]
 
JMS

0 Comments

¿Por qué el desierto? 2/3

3/21/2026

0 Comments

 
Why the wilderness? 2/3
¿Por qué el desierto? 2/3
 
Hola a todos,
 
En busca de ternura en el desierto
Muchas veces, una persona se siente como si estuviera en un desierto debido a una promesa sin cumplir. Ha depositado sus expectativas en cómo cree que se cumplirá esa promesa, y cuando no ocurre en el momento o de la manera que esperaba, su fe se ve sacudida. A menudo es porque formamos una estructura a través de la cual y por la cual creemos que Dios actúa. Cuando el Padre nos decepciona al no hacer lo que encaja en nuestra estructura de lo que creemos que son Sus caminos y Su Palabra, eso puede arrojarnos a un desierto de desconfianza.
 
Esos momentos de decepción, en los que Dios hace o no hace las cosas según lo que pensábamos, nos llevan a examinar lo que creemos y por qué. Después de la decepción, después de la ira, viene la introspección, un proceso que puede llevar años. Pero el Padre es el Maestro en usar las cosas que nos llevan a cuestionarlo para hacernos dar un giro y enseñarnos, demostrando lo que realmente hay en nuestro corazón. El desierto saca a la superficie las partes más profundas de nuestro corazón para que podamos afirmar lo que creemos, o arrepentirnos y cambiar.
 
Cómo usó Dios el desierto de Israel: Deuteronomio 8:1-7
En el libro Deuteronomio están las últimas palabras de Moisés, dirigidas a los hijos de aquellos que habían salido de Egipto, pero murieron en el desierto. Esa era la generación que entraría en la Tierra Prometida. En Deuteronomio 8:1, el Señor les dice a los hijos que Su intención es prepararlos para entrar en la Tierra Prometida que Él había prometido a los antepasados y a los padres.
 
Con ese fin, continúa diciendo en el versículo 2: "Recuerda cómo el Señor tu Dios te guió durante todo el camino por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte y ponerte a prueba, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos".
 
La palabra traducida como 'probar' o 'poner a prueba' es la palabra hebrea 'nasah' y también se usó en Génesis 22:1, donde se nos dice que 'Dios puso a prueba a Abraham' para que ofreciera a Isaac. Los eruditos judíos y cristianos señalan que la palabra 'probar' no significa una tentación para el mal, ni una prueba para que Dios pudiera saber lo que había en el corazón de Abraham y de Israel. No, significa "para que el conocimiento (de lo que hay en su corazón) surja en ellos". El Padre lo sabe todo, así que un tiempo en el desierto, que es un tiempo de prueba, no es por Su bien para que Él pueda saber lo que hay en nuestro corazón; es por nuestro bien, para que nosotros sepamos lo que hay en nuestro corazón.
 
Hay varios otros pasajes en el Antiguo Testamento que revelan que este Padre utiliza los mismos métodos una y otra vez: "Dios lo dejó (a Ezequías) para ponerlo a prueba y saber lo que había en su corazón". 2 Crónicas 32:31, Jueces 2:22, 2 Crónicas 9:1-36: 36 usos de esta misma palabra con el mismo propósito. Dios no te está haciendo esto a ti, pero está utilizando tu desierto para que puedas saber lo que hay en tu corazón. Sí, es una prueba. Sí, es para poner a prueba lo que hay en tu corazón, no para poner un obstáculo delante de ti. Santiago 1:13 dice que Dios no prueba al hombre con el mal, pues Él no es probado ni tentado por el mal, así que Dios no está permitiendo un desierto para hacer la vida difícil. Más bien, para que puedas conocer tu propio corazón y la profundidad de tu compromiso con Cristo.
 
Ternura en el desierto
El desierto no es algo por lo que queramos pasar de nuevo, pero tiene milagros que sólo nosotros conocemos. En cuanto a Israel, el Señor consideró ese tiempo en el desierto como algo íntimo sólo entre Él y ellos. A Moisés se le dijo que le dijera al Faraón en Éxodo 4:22: "Israel es mi hijo, mi primogénito". Más tarde, en Oseas y mirando hacia atrás, el Señor dijo: "Cuando Israel era niño, lo amé, y llamé a mi hijo fuera de Egipto". Oseas 11:1. Esa no es la voz de un capataz severo, sino la de un Padre amoroso que ayuda a su hijo a crecer.
 
Algunos recordamos a nuestros propios padres, o tal vez nuestro primer empleo, y cómo nos obligaban a seguir trabajando cuando estábamos cansados, hambrientos, sedientos, llenos de ampollas y sucios; pero nuestro padre, o nuestro jefe, nos hacía esforzarnos al máximo, y descubríamos que éramos más fuertes de lo que creíamos antes de que empezara ese día. Muchos atraviesan desafíos extremos en la vida, como el divorcio, la muerte de seres queridos, quiebras, despidos y cesantías, mudanzas inesperadas y más, para descubrir que eran más fuertes de lo que se habían dado cuenta antes de esas experiencias. Pero esos momentos no carecen de la compasión, la instrucción y la ternura del Señor. Él estuvo allí todo el tiempo, como a menudo descubrimos en retrospectiva.
 
Incluso cuando Israel más tarde se alejó del Señor en un desierto espiritual diferente, en Oseas 2:14, 19-20 el Señor cambia Su ternura de la de un padre hacia un hijo, a la de un esposo que perdona a una esposa infiel: "¡Mira! La atraeré (cortejaré), la llevaré al desierto y le hablaré con palabras tiernas". Y: "La desposaré conmigo para siempre; sí, la desposaré en justicia, en derecho, en amor y en misericordia. Incluso la desposaré conmigo en fidelidad, y ella conocerá al Señor". Las palabras tiernas se reciben en el desierto. Busca Su ternura.
 
"No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"
Anteriormente mencioné parte de Deuteronomio 8:2 sobre cómo el Señor utilizó el desierto para poner a prueba lo que había en el corazón de su pueblo. En el versículo siguiente, el 3, Él dice que quería que aprendieran en el desierto: "No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".
 
Esa es una declaración de ternura; una confirmación de lo anterior en Oseas, de que el Señor nos hablará en medio de nuestro desierto. También lo declara Jesús cuando estaba en el desierto tentado por Satanás. En Mateo 4:4 la usó cuando se negó a convertir las piedras en pan. La palabra que Jesús usó para 'palabra de Dios' es 'rhema', no 'logos'. El logos es la totalidad de la Palabra de Dios, la totalidad del consejo de Dios, y se usa para referirse a Jesús como el Verbo de Dios hecho carne. Es desde Génesis hasta Apocalipsis, la totalidad del consejo de Dios. Y, la totalidad del consejo de Dios encarnado en la persona de Jesucristo, el Verbo del Padre. Logos.
 
Desde logos, desde todo el designio de Dios, surge una palabra específica dirigida a cada uno de nosotros. Esa es el 'rhema'. Se utiliza para indicar una palabra personal, una revelación personal de Dios para nosotros. Recibiste un 'rhema' acerca de Jesús y respondiste creyendo en Él. Si comprendes la diferencia entre logos y rhema, esto puede cambiar tu comprensión de gran parte del Nuevo Testamento y, sin duda, tu experiencia en el desierto. Rhema puede ser una revelación, una guía, un testimonio, algo discernido, percibido en tu espíritu o una palabra directa.
 
Jesús, cuando fue tentado, Él equiparó el hambre de un rhema con el hambre de comida. No el hambre del logos, el consejo general de Dios, sino que debemos tener hambre de una palabra del Señor, una revelación, una enseñanza personal o una visión espiritual que tenga la misma prioridad que nuestras comidas. Asimila esto: No vivimos sólo de pan, sino de cada palabra personal dirigida a nosotros que procede de la boca de Dios.
 
Fuiste salvo al recibir un rhema
Por ejemplo, Romanos 10:17: 'La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios'. Esa palabra que significa 'Palabra' es rhema, no logos. La fe no viene por leer dos capítulos de la Biblia al día. La fe no viene al memorizar un versículo al día. La fe no viene al escuchar un sermón o a un maestro de la Biblia. Todo eso es logos: el consejo general de Dios que es para todos. Todo eso es excelente, pero la fe no viene por medio de eso. La fe viene al recibir un rhema. La fe viene por una palabra personal de Dios para ti, para tu situación. Es cuando escuchas a un maestro y de repente resuena en ti, o un gozo salta en tu espíritu, o de repente esa sola línea hace que tantas cosas en las que has creído y experimentado tengan sentido y encajen. ESO es un rhema. Y el contexto original equiparaba escuchar de Él con el alimento mientras estamos en un desierto.
 
A veces una persona tiene que estar realmente sumida en su desierto antes de llegar a estar tan desesperada. Es mucho más fácil enviar un correo electrónico a alguien o ir a una reunión con la esperanza de que Dios use a alguien para que tenga una palabra para nosotros, que pagar el precio de presentarnos ante Él, adorar, escuchar por nosotros mismos... Él está ahí con ternura, y para usar ese tiempo para demostrar lo que hay en tu corazón. Eso a menudo requiere silencio, y compartiré sobre eso y cómo hacerlo la próxima semana. Hasta entonces, bendiciones,
 
John Fenn
cwowi.org , envíeme un correo electrónico a [email protected] o [email protected]
 
JMS

0 Comments

¿Por qué el desierto? 1/3

3/14/2026

0 Comments

 
Why the wilderness? 1/3
¿Por qué el desierto? 1/3
 
Hola a todos:
 
Una expresión común es 'Estoy pasando por un desierto'. A veces la gente dice: Dios no me habla o 'Siento que el Señor me ha abandonado'. A veces una persona siente que está en un desierto si no ha experimentado los dones del Espíritu o no ha tenido un sueño espiritual durante un tiempo. Todo esto y más puede ir acompañado de la sensación de estar en un desierto espiritual árido.
 
Comparamos nuestro desierto con el de Israel en el desierto
Sentimos que estamos en un lugar árido tratando de llegar a una Tierra Prometida espiritual de plenitud, propósito y dirección, que nos dará paz y cercanía a Dios. En 1 Corintios 10:1-13, Pablo señala que todos los israelitas estaban bajo la misma nube de Dios, todos cruzaron juntos el mismo mar, todos comieron el mismo maná, todos 'bebieron de la misma roca, y esa roca era Cristo'. Sin embargo, Dios no estaba complacido con algunos de ellos porque cayeron en el pecado sexual, la idolatría y la lujuria por la relativa abundancia que tenían en Egipto. Entonces, la pregunta es: ¿por qué el desierto y qué debemos esperar de él? Quizás también nos podemos preguntar: ¿cuál debe ser nuestra actitud cuando estamos en un desierto espiritual?
 
Después de mencionar a Israel en el desierto, Pablo dijo en el versículo 6 y nuevamente en el versículo 11: "...estas cosas les sucedieron como ejemplo para amonestarnos...". La palabra griega 'amonestar' significa 'llamar la atención, reprender suavemente, advertir (para que se tome nota)'. En otras palabras: observa, estudia, aprende y no cometas esos errores cuando te encuentres en tu propio desierto.
 
Considerando la experiencia de Israel en el desierto...
El Señor le dio a Israel los 10 Mandamientos y el resto de la ley mosaica mientras Israel estaba en el desierto. En ese momento, aproximadamente en el 1400 A.C. , ninguna nación era dueña de ese desierto. Esto nos dice que la Palabra de Dios no pertenecía a una sola nación. Era para todos, para cualquiera que lo quisiera. También podríamos decir que Jesús (la Palabra de Dios encarnada) fue crucificado entre la tierra y el cielo, y en ese lugar intermedio que no pertenecía a nadie, pagó el precio por todos.
 
De lo contrario, si Dios hubiera dado la Palabra a Israel después de que se establecieran en la tierra de Israel, podrían haber dicho que ninguna otra nación podía tener la Palabra de Dios. Si sólo los judíos hubieran crucificado a Jesús, podrían haberlo reclamado como exclusivamente suyo. Pero fueron tanto judíos como gentiles (romanos) los que participaron en la crucifixión de Jesús. Por lo tanto, la persona que es la Palabra viva en medio de su propio desierto es para todos los que la reciban.
 
Otra consideración...
Si la Palabra de Dios hubiera sido dada a Israel dentro de la tierra de Israel, todas las demás naciones tendrían una excusa para no recibir al Señor. Podrían decir con justificación que Él es solo el 'dios' de Israel. Pero Él no lo hizo, por lo que nadie tiene excusa. El desierto no es excusa para perder la fe en Dios, ya que los mayores milagros en la existencia de Israel ocurrieron mientras vagaban por el desierto. Él partió el mar, convirtió el agua envenenada en agua dulce, hizo brotar agua de una roca, proporcionó una nube durante el día y fuego durante la noche, proporcionó maná, codornices, sus ropas y zapatos no se desgastaron, y mucho más, todo ello mientras Israel estaba en el desierto.
 
Nosotros también debemos buscar Sus milagros mientras estamos en nuestro desierto. Algunos se quejaron de la forma en que el Señor les proveía (maná); ¡no seamos así!
 
Este patrón, del Señor dando Su Palabra en el desierto, es la razón por la que, muy a menudo, una persona se acerca a Dios y se siente espiritualmente fuerte en esos momentos. Aunque estén en un desierto, por dentro son fuertes. Notan los 'pequeños' milagros de provisión (a veces apenas perceptibles), pero también el momento oportuno, la gracia y muchas otras señales de que Él está con ellos, y se sienten consolados.
 
Hace años dirigí un estudio bíblico en una penitenciaría de mediana seguridad. Los hombres que participaban en el estudio bíblico habían cometido delitos muy graves y estaban condenados a cadena perpetua. Se encontraban en un desierto que ellos mismos habían creado y en el que permanecerán hasta su muerte. Pero esos hombres eran más libres que muchas personas que llevaban una vida normal fuera de los muros de la prisión. Eran libres en su espíritu, en su alma, ya que el Señor era muy real y misericordioso con ellos, y realmente mostraban la alegría y la paz del Señor en medio de la prisión y su difícil cultura carcelaria.
 
Pablo valoraba sus experiencias en el desierto: "Él me dijo: 'Mi gracia te basta, porque mi poder se perfecciona (madura, se completa, se hace pleno) en medio de tu debilidad". Por lo tanto, me gloriaré en mi debilidad, para que el poder de Cristo more en mí». 2 Corintios 12:9
 
La experiencia en el desierto de cada persona es única y profundamente personal.
Nadie más la puede reclamar, y demuestra que sólo estamos de paso, lo cual es importante recordar. Caminar por el desierto es algo temporal, sólo una etapa de la vida. Cuando nuestro hijo mayor, Chris, sufrió un derrame cerebral a los 17 años, que le hizo perder el uso del brazo izquierdo y gran parte de la pierna izquierda, el Señor le dijo a Barb: "Haz que esto sea un momento, no toda una vida". El significado es que, desde la perspectiva del cielo, es sólo un momento fugaz, y Él quería que ella viera esa perspectiva más amplia en medio de la crisis.
 
No debemos quedarnos en un lugar en el que podamos decir que fuimos víctimas de las circunstancias, o que nuestro desierto llegó por los pecados de otros; no, no debemos decir eso. "Si tan sólo los egipcios nos hubieran dejado ir voluntariamente", ésto no vale. "Si tan sólo el pastor no hubiera tenido una aventura con la líder de alabanza, no me sentiría tan enojado con ellos y con Dios". "Si el pastor no hubiera pecado, no sentiría que todo mi mundo espiritual se hubiera derrumbado". No.
 
No importa quién hizo qué y cuándo, recuerden el dicho: "Si no se sienten tan cerca de Dios como antes, ¿adivinen quién se alejó?". Israel tuvo que atravesar un desierto para llegar a la Tierra Prometida. La crucifixión de Jesús provocó que los discípulos huyeran conmocionados y confundidos. Pero llegó el día de la resurrección. El desierto es parte de la vida en la tierra, pero los desiertos son estacionales.
 
Pedro escribió esto en 2 Pedro 1:4: "...por medio de las cuales se nos han dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguemos a estar en comunión* con la naturaleza divina...". Consideramos las promesas de Dios como oraciones respondidas, por lo que hacemos todo lo posible por mantenernos 'en la fe'. Echamos fuera demonios, pedimos ángeles al Padre, tal vez ayunamos y oramos mientras esperamos que se cumpla la promesa. *Griego: koinos, comunión, tener en común.
 
Pero Él dice que nos las da ante todo para que podamos participar de Su naturaleza divina. Según mi experiencia, en la mayoría de los casos, cuanto más rápido me concentro en ser más como Cristo y crecer mientras espero ansiosamente el cumplimiento de Su promesa, más rápido se cumple esa promesa. En lugar de caer en el error de que todo depende de mí para luchar, resistir, reprender, ayunar y orar para ver la respuesta, me detengo y me acerco a Él. Hago todo lo que puedo en ese tiempo para desarrollar el carácter de Cristo y el fruto del espíritu mientras espero que se cumpla la promesa. Alinea tu corazón con Su propósito de darte la promesa para que puedas tener comunión con la naturaleza divina, y el tiempo en el desierto se acortará muy rápidamente.
 
 
La próxima semana: Ternura en el desierto. Hasta entonces, ¡bendiciones!
John Fenn
cwowi.org , envíeme un correo electrónico a [email protected] o [email protected]
 
JMS
 

0 Comments

Perspectivas y comprensión, 4 de 4

2/28/2026

0 Comments

 
Insights and understanding, 4 of 4
Perspectivas y comprensión, 4 de 4
 
Hola a todos,
 
La palabra 'tzitzit' (tsit-zit) significa 'flecos', que Dios ordenó que estuvieran en la ropa de los antiguos israelíes como recordatorio de la Palabra de Dios en Números 15: 37-41:
 
“Habla a los israelitas y diles que hagan tzitzit (borlas) en las esquinas de sus vestiduras, por todas sus generaciones, con un cordón azul en cada tzitzit. Estas borlas les servirán de recordatorio de la Palabra de Dios, para que cumplan todos Sus mandamientos, para que los obedezcan y no sigan sus propios deseos y sus propios corazones. Así recordarán obedecer todos mis mandamientos y que están consagrados a su Dios.”
 
Las cuerdas (borlas) deben atarse directamente a la prenda, lo que significa que no se permiten borlas con cierre de clip. Hay cuatro, una en cada esquina, cada una compuesta por cuatro hilos (uno de ellos azul) enlazados, lo que da un total de ocho. Luego, se hacen cinco nudos en las ocho borlas cerca de la parte superior, formando la borla (tzitzit) un solo cordón. Dado que el alfabeto hebreo tiene un número asociado a cada letra, el nombre "tzitzit" en hebreo también es el número 600. Al sumar los cinco nudos en las ocho borlas, para un total de trece, se obtiene un total de 613, el número de leyes de la Ley de Moisés, que recuerdan al portador los mandamientos del Señor.
 
 
¿Por qué un hilo azul?
En el antiguo Israel, la vestimenta de cada israelita tenía un tzitzit en cada esquina. Con el tiempo, los estilos de vestimenta cambiaron, y ahora llevan mantos de oración con tzitzit, generalmente de franjas anchas azules y blancas. En la antigüedad, Dios ordenó que se incluyera un hilo azul entre los hilos blancos. El tinte azul se elaboraba a partir del caracol quilazón, un tipo de Murex que vive en el Mediterráneo. El azul es el color del cielo y de Dios; recuerda a cada israelita que eran la nobleza de Dios, llamados como nación a ser un reino de sacerdotes (Éxodo 19:6).
 
 
Lo que hizo David
Todo el capítulo 24 de 1 Samuel trata sobre David cortando el borde del manto de Saúl mientras este hacía sus necesidades en la cueva donde David se escondía. El versículo 5 nos dice que la conciencia de David lo golpeó, lo que es una buena traducción del hebreo "nakah". Significa "golpear, golpear, herir o castigar". David se sintió profundamente culpable por haber cortado el borde del manto de Saúl. En la antigüedad, y en algunos funerales actuales, se cortaba el tzitzit de una persona en el funeral, lo que indicaba que ya no estaba sujeta a las Leyes de Moisés. Algunas costumbres entierran a la persona con su manto de oración, pero con uno de los tzitzit dañado o retirado para demostrarlo.
 
A David le remordía la conciencia porque había realizado la ceremonia fúnebre de cortarle un tzitzit a Saúl, diciéndole que estaba muerto, liberado de la obligación de obedecer la Palabra de Dios. Esto era una referencia directa a 1 Samuel 15, cuando Saúl desobedeció deliberadamente al Señor. ¡Hablemos de poner sal en la herida, David! El arrepentimiento de David fue tan fuerte que el propio Saúl se arrepintió de intentar matarlo y regresó a casa.
 
 
Lo que hizo la mujer de Marcos 5
En Mateo 9:20, Marcos 5:24-34 y Lucas 8:43-44 vemos a una mujer con una hemorragia grave y crónica (12 años). «Al oír hablar de Jesús, tocó su manto, pues decía para sí: «Con solo tocar el borde de su manto, seré sana». Él le dijo: «Tu fe te ha sanado».
 
Unos capítulos más adelante, en Mateo 14:35-36, se nos dice: «Y cuando la gente del lugar reconoció que Jesús estaba allí, se lo dijeron a todos los que estaban allí. Le traían a sus enfermos y le rogaban que al menos les permitiera tocar el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban sanos».
 
Podríamos especular que, dado que se la menciona por primera vez en Mateo 9, tocando el borde (tzitzit) de su manto y siendo sanada, las multitudes de Mateo 14 habían oído cómo fue sanada y la imitaron, llenas de fe por su fe y sus acciones. No lo sabemos, pero sí sabemos que el tzitzit representa la Palabra de Dios, y allí, entre la multitud, ante sus propios ojos, estaba la Palabra de Dios encarnada —la Palabra completa cumpliendo los 613 mandamientos a la perfección, en carne y hueso— y que el simple hecho de tocar la Palabra Viva, al tocar el tzitzit, sanó a muchas personas.
 
 
La Cena del Señor: parte de una comida comunitaria más grande
En la mayoría de las iglesias actuales, la Cena del Señor se celebra como parte independiente del servicio. En el primer siglo, la Cena del Señor formaba parte de la comida. Mateo 26:26: «Mientras comían, Jesús tomó el pan, lo bendijo y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo...». Marcos 14:22: «Mientras comían, Jesús tomó el pan...».
 
En la iglesia en casa, la comida es fundamental, y en algunas culturas actuales se asemeja a la forma en que Jesús celebró aquella primera «Cena del Señor». De hecho, fue la celebración de estas comidas comunitarias lo que impulsó el rápido crecimiento del cristianismo en todo el Imperio Romano. Esto se debe a que las culturas romana, griega y judía incluían estas grandes comidas familiares y de amigos como parte del tejido social básico de la vida mediterránea en el siglo I. Cuando judíos, griegos y romanos se convirtieron al cristianismo, incorporaron naturalmente a Cristo en las comidas comunitarias que habían celebrado toda su vida.
 
En el judaísmo, los judíos no comían con los gentiles, sino que tenían su propia comida comunitaria. Los romanos menospreciaban a los griegos, pero cada cultura tenía sus propias comidas comunitarias. Un buen ejemplo de su unión se ve en Hechos 18 con la fundación de la iglesia en Corinto. Pablo guió a muchos judíos de la sinagoga hacia Jesús, y por ello necesitaba reunirse en la casa de otra persona, que resultó ser un romano llamado Justo. Se nos dice que «muchos de los corintios (griegos) también creyeron y fueron bautizados». Más adelante, en 1 Corintios 11:17-34, algunos de los miembros de este grupo de creyentes, racial y socioeconómicamente mixtos, se negaron a comer con los demás.
 
Para los romanos, la comida comunitaria estaba abierta a familiares, amigos y vecinos, pero segregada por estatus social y económico. Para los griegos, generalmente solo se invitaba a la élite, mientras que las clases más pobres eran rechazadas. Para los judíos, solo los judíos eran invitados. La comida era para recordar su historia, conectar con Dios, reforzar su identidad única y fortalecer los lazos sociales y familiares. Ahora imaginen estas tres culturas reunidas para una comida comunitaria. Todos eran nuevos creyentes en Jesús, y cada uno tenía sus propias expectativas sobre cómo debían ser estas comidas. Además, Corinto era un puerto marítimo y se sabía que los oficinistas de la ciudad nunca se mezclaban con los estibadores, marineros y comerciantes. ¡No es de extrañar que la primera carta de Pablo a los corintios abordara al menos diez temas importantes! Al menos tres de ellos implicaban la separación en pequeños grupos aislados que no se relacionaban con los demás, ¡y la discordia!
 
Pablo les explicó todo en 1 Corintios 11:17-34 al escribirles que se centraran en la verdadera razón por la que se habían unido: celebrar la vida, el sacrificio y las promesas de Jesucristo. Pablo los instó con palabras a dejar de lado lo que los divide: sus prejuicios, sus ideas preconcebidas sobre cómo debería ser la comida comunitaria tradicional, y a centrarse en Jesús. Pablo repite lo que dijo haber aprendido directamente del Señor: Tomen el pan que representa el cuerpo partido y el vino que representa la sangre derramada, y participen juntos.
 
Pablo les dijo a quienes decidieron separarse: «Hay muchos débiles y enfermos entre ustedes, y muchos han muerto prematuramente, porque no han discernido adecuadamente el cuerpo del Señor». En contexto, discernir el cuerpo del Señor no se trata de sanidad, sino del cuerpo de Cristo. Él murió y resucitó por judíos, griegos y romanos, y si se ignoran las cuestiones raciales, socioeconómicas y de historia de vida de los presentes, se puede enfocar en lo que Jesús hizo por cada uno. Esto propicia una verdadera comida comunitaria.
 
Si estás en una iglesia en casa, o quizás en un grupo de estudio bíblico o de oración, considera esto: Coman juntos y, después de que todos hayan consumido casi toda la comida, pero aún estén conversando, comiendo y compartiendo, pasa a repartir pan, jugo o vino con naturalidad. Capta la atención de todos y destaca las enriquecedoras conversaciones que se están desarrollando: cómo Jesús salvó a cada persona sin importar quiénes eran ni de dónde venían, solo que los ama. Luego, tras un momento de reflexión y reflexiones profundas, coman el pan, beban el fruto de la vid... y continúen con las conversaciones, reflexiones y agradecimiento por cada uno de los presentes.
 
Más ideas y entendimientos la próxima semana para cerrar la serie. Hasta entonces, bendiciones.
 
John Fenn
 
Traducido al Español por Maria Ibarra Prado

0 Comments

Perspectivas y comprensión, 3/4

2/21/2026

0 Comments

 
Insights and understanding, 3/4
Perspectivas y comprensión, 3/4
  
Hola a todos,
 
Durante mi tiempo como director de la escuela bíblica de una gran megaiglesia, alrededor de 1998 o 1999, una reconocida maestra fue invitada como oradora en una conferencia durante una semana. Debido a mi puesto, Barb y yo nos sentamos en primera fila, a pocos asientos del pastor. En un momento dado, la oradora pidió a la congregación que se acercara y dejara $100 en efectivo o cheques a su nombre en la plataforma como muestra de fe. Cuando digo "pidió", lo digo con cortesía. Más bien, les gritó, les instó, les exhortó, les predicó, todo con una dosis de condenación para quienes no obedecían. Era para obtener de Dios cualquier deseo: sanidad, un avance financiero, la salvación de un ser querido, o cualquier otra cosa.
 
Barb y yo estábamos horrorizados por su manipulación, y aún más horrorizados cuando miembros de alto rango del personal de la iglesia se levantaron e hicieron lo que ella les pidió. Para mi gran vergüenza, yo también me levanté y dejé un cheque en la plataforma, en lo que resultaría ser el último acto de "miedo al hombre" de mi vida. Miré al pastor con enojo mientras regresaba a mi asiento, deseando que detuviera todas esas tonterías. Pero al mismo tiempo, me sentí presionado por él y mi jefe inmediato (el pastor asociado) para obedecer.
 
Tiempo después de esas reuniones, recibí la temida llamada del pastor. Al ver el identificador de llamadas en el teléfono de mi oficina, me quedé paralizado de miedo, pero justo entonces el Señor me habló: «Yo soy quien te puso aquí y soy el único que puede sacarte». El miedo a ser despedido desapareció, la paz llegó y contesté el teléfono. (No me despidieron).
 
La enseñanza central de: “Da $100 para obtener respuesta a tu oración” encuentra sus raíces en la enseñanza anterior de la Palabra de Fe sobre la devolución de 100 veces.
Esa frase proviene de Marcos 4:1-20, la Parábola del Sembrador. En los versículos 1-8, Jesús enseña la parábola del sembrador que siembra: una parte cayó junto al camino y los pájaros vinieron y se la comieron. Otra parte cayó en pedregales, pero al no tener tierra, una vez que brotó, se secó y se marchitó. Otra parte cayó entre espinos (mala hierba) y la mala hierba la ahogó, de modo que nunca llegó a producir. Y en el versículo 8, otra parte cayó en buena tierra y produjo unas treinta, otras sesenta y otras ciento por uno.
 
En privado con los discípulos, en los versículos 13-20, explicó con detalle que la tierra representa el corazón humano y las diversas condiciones que la Palabra (Jesús es la Palabra) encuentra (El) al ser plantada en los corazones. La buena tierra produjo, dijo por segunda vez en el versículo 20: «Algunos al 30, otros al 60, otros al 100 por uno». El resto del capítulo, hasta el versículo 34, se relaciona con esta parábola, incluyendo la instrucción de tener cuidado con lo que oímos, y que la manera en que valoremos las cosas de Dios es como Él nos dará. (v. 24)
 
Los maestros de la Palabra de Fe (WOF por sus siglas en ingles) sacaron de contexto la expresión "retorno al 100%", convirtiéndola en una enseñanza sobre dar (dar para recibir): si das $10, Dios te devolverá $100 o $1000. Claramente, eso es un error. Esto es lo que Jesús quiso decir con la expresión: "unos 30, otros 60, otros 100 veces".
 
Esta era una evaluación agrícola común de un cultivo.
Los agricultores hablaban de obtener una rentabilidad de 30, 60 o 100 veces su cosecha en un año determinado. La "rentabilidad de 100 veces" no es una afirmación matemática, sino más bien una de finalización, madurez, el mejor resultado posible en una situación dada. Consideremos que si una semilla cae en terreno pedregoso y solo brota, eso es lo mejor que podría haber hecho en esa situación. Si una semilla cae entre espinos y maleza y crece, pero se ahoga, es lo mejor que podría haber hecho en esa situación.
 
El buen corazón es como la buena tierra y produce al ciento por uno; no una cantidad literal, sino madurez y plenitud. Produjo lo mejor que pudo porque tenía buena tierra. Hoy usamos 10 o 100 de la misma manera. Por ejemplo: En una escala del 1 al 10, ¿cómo calificarías tu interacción con nuestro compañero de equipo hoy? O: ¿Qué tan guapa es ella (o guapo es él)? ¿Un 6 o un 8? ¿Qué te parece nuestro producto en una escala del 1 al 100? No estás diciendo literalmente que encontraste el número 10 o 100 como una fórmula matemática, sino como una representación de lo más alto y mejor. Así es como Jesús estaba usando los porcentajes.
 
Leí una vez sobre un agricultor cuya cosecha fue golpeada por el granizo. Pero no fue una pérdida total, pues logró cosechar lo suficiente para pagar al banco lo que debía y vivir el año siguiente. Pero a su alrededor, los agricultores estaban completamente arruinados, incapaces de pagar sus préstamos. Aunque el agricultor estaba muy decepcionado con su cosecha, un amigo le comentó que él estaba en mucho mejor estado que cualquier otro agricultor de la zona, diciéndole que había obtenido una ganancia cien veces mayor: la mejor que pudo dadas las circunstancias.
 
Permítanme decirlo de otra manera. A veces, debido a una situación difícil, solo obtendrás un retorno de 30 veces, pero eso es lo máximo que podrías hacer dada la situación. A veces, la maleza puede haber crecido e interferido con una transacción o situación familiar, dándote solo 60 veces lo que querías. Pero, dada la situación, 60 veces fue lo máximo que pudiste hacer. Sacaste el máximo provecho posible por la gracia de Dios.
 
Este tipo de cosas suceden constantemente en nuestras vidas —la gracia de Dios en situaciones difíciles— y necesitamos empezar a ver que, si bien a menudo no obtenemos la abundancia que deseábamos, por su gracia obtuvimos la plenitud que pudimos dada la situación. Puede que solo sea treinta o sesenta veces mayor, pero fue el mejor y más alto resultado posible para la situación dada.
 
 
¿Puede el diablo oír tu lenguaje de oración? (¿Y existe un lenguaje de oración con el que le hablamos al diablo?)
1 Corintios 13:1: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, si no tengo amor…” En Romanos 8:26-27 se nos dice que nuestra debilidad es que no sabemos orar como debemos, por eso el Espíritu Santo se une a nosotros para que oremos ‘conforme a la voluntad de Dios’, hablando en lenguas.
 
Un punto clave en ese versículo es que las lenguas son para el Padre. No son para el diablo. Hay lenguas habladas con intensidad en intercesión, durante las cuales sabes que estás intercediendo con fervor por alguien, y el Padre usa esa oración para ayudar a los oprimidos a liberarse de las fuerzas demoníacas y fortalecerse espiritual y emocionalmente. Sin embargo, la oración es para el Padre. Recuerdo una vez ver a un famoso predicador de televisión subir a alguien al escenario para liberarlo y decirle al público que extendiera las manos hacia la mujer y orara en lenguas "contra el diablo". No, eso no es lo que dice el Nuevo Testamento. Las lenguas son para el Padre. El diablo no grita al oír tu oración. No tiene miedo. Para él, es un lenguaje como cualquier otro, de hombres o ángeles, de donde él proviene.
 
Podríamos preguntarnos: ¿Entiende el diablo las palabras de un estadounidense, alemán, chino, español o italiano? Sí, pues el diablo y sus secuaces están por todo el planeta. Entonces, ¿entiende también los idiomas de los ángeles, de los que cayó? Sí, por supuesto. Si me mudo a Alemania y necesito hablar alemán, crecí con el inglés estadounidense y lo recordaré. Entonces, ¿qué importa si el diablo entiende lo que le estoy rezando al Padre, ya sea en mi lengua materna o en un idioma celestial que nunca aprendí?
 
Le pregunté al Señor en una visitación mientras me enseñaba algunas de estas cosas: "¿Por qué las lenguas? Es tan controvertido e incomprendido". Él respondió (abreviado): "Si puedes aceptar esto, la tierra fue delegada al hombre, así que, en general, el Padre y yo funcionamos por invitación en la tierra. Aunque conservamos nuestro derecho como Creador, pero el hombre no sabe orar como debería. El Padre tuvo que encontrar la manera de eludir la ignorancia del hombre para que se hiciera su voluntad en la tierra. Lo hace dándole a la persona un idioma que nunca aprendió, eludiendo su ignorancia y llenando ese idioma con Su voluntad, Sus emociones y Sus deseos en su espíritu. Luego, ellos oran a Él, completando el ciclo y legalizando la transacción. Porque de cierto, de cierto les digo: nadie podrá acusarnos en ese día. Todo se revelará como hecho con justicia y rectitud".
 
Quizás haya mucho en qué pensar, pero basta por hoy. La serie terminará la semana que viene. Hasta entonces, bendiciones.
 
John Fenn

0 Comments

Perspectivas y comprensión, 2/4, Boda, oscuridad exterior

2/14/2026

0 Comments

 
Insights and understanding, 2/4, Wedding, outer darkness
Perspectivas y comprensión, 2/4, Boda, oscuridad exterior
 
Hola a todos,
 
En la parábola de la fiesta de bodas de Mateo 22:1-14, los invitados están reunidos, pero uno de ellos no lleva traje para una boda. Cuando le preguntan por qué, se queda sin palabras. Se ordena que sea arrojado a las tinieblas de afuera, donde habrá llanto y crujir de dientes. Jesús concluye diciendo: «Porque muchos son invitados, pero pocos escogidos».
 
La parábola comienza con: «El reino de los cielos es como un rey que celebró una boda para su hijo». Obviamente, Jesús se refiere al Padre y a sí mismo. El versículo 3 dice: «Envió siervos a llamar (era hora de empezar) a los que habían sido invitados, pero no quisieron venir». En el primer siglo, era costumbre que el anfitrión enviara recordatorios de la proximidad del gran día. Los versículos 4-5 nos dicen que el rey envió más siervos y les contó a los invitados sobre toda la comida y las provisiones que se les habían preparado; «Pero ellos lo tomaron a la ligera». Literalmente: «No hicieron caso de la invitación» y regresaron a sus granjas y trabajos.
 
En los versículos 6-7 se dice que algunas de esas personas incluso trataron a los mensajeros con crueldad, e incluso mataron a algunos. El rey, furioso, envió a sus ejércitos a matar a quienes habían asesinado a sus siervos y destruido su ciudad. Esta es una clara referencia al trato que los profetas (del Antiguo Testamento) habían recibido por parte de los judíos incrédulos de Israel. Así, en los versículos 8-10, el rey instruyó a sus siervos que invitaran a quienes no habían sido invitados originalmente (los gentiles de la parábola), y dijo que tanto los buenos como los malos fueron invitados.
 
En los versículos 11-12, el rey observa a alguien allí sin traje para asistir a una  boda y le pregunta cómo llegó allí. El hombre se quedó sin palabras.
 
Vestidos para una boda en Oriente
Era costumbre en aquellos tiempos, que un rey, al celebrar una boda, o un anfitrión en una boda tradicional, proporcionara un abrigo ligero de lino a todos los invitados. Esta costumbre aún persiste en la actualidad en China, donde los novios suelen regalar abrigos de boda u otros regalos a los invitados como muestra de su agradecimiento por asistir a la boda. En la época de Jesús, en las bodas reales o tradicionales, el anfitrión proporcionaba un abrigo ligero de lino para que todos los invitados estuvieran vestidos de forma adecuada e igualitaria, independientemente de su estatus social. El uso de la prenda demostraba que en la boda no había rango ni estatus social; el rey o el anfitrión buscaba la igualdad para un día feliz, para que todos pudieran socializar libremente.
 
El hombre sin el vestido de bodas se destacaba, dejando claro que había intentado asistir a la boda por su propia voluntad. Esto simboliza a una persona que intenta entrar al cielo, a la Cena de las Bodas del Cordero. El hombre tuvo la oportunidad de confesar, pero guardó silencio. "Díganlo los que el Señor ha redimido", dice el Salmo 107:2, pero el hombre guardó silencio. Aún no había sido redimido y trató de entrar al cielo para la fiesta de bodas por su propia cuenta. Romanos 10:9-10, mucho después de la parábola de Jesús en Mateo, también dice que creemos con el corazón, pero confesamos la salvación con la boca. El hombre guardó silencio, es decir, no fue salvo.
 
Oscuridad exterior
El rey entonces lo arrestó y lo hizo arrojar a las tinieblas de afuera, donde hay llanto y crujir de dientes. En aquellos días, como en muchas partes del mundo hoy, no hay alumbrado público. El banquete de bodas estaba completamente iluminado con muchas lámparas de aceite, pero no alumbraban las calles. El término "tinieblas de afuera" era un término del siglo I que se usaba cuando alguien era expulsado de un negocio o casa, que significaba "echar a patadas a la calle" o "echar a patadas a la acera", podríamos decir. Habían estado en el lugar de la luz y se encontraron arrojados a la oscuridad; el término "llanto y crujir de dientes" era un término para esa persona que estaba bastante enojada. Actualízalo a términos modernos e imagina a una persona expulsada de un pub, bar o restaurante y que está en la calle maldiciendo y escupiendo con ira por su destino. Pero fueron sus propias acciones las que hicieron que otros lo expulsaran.
 
En la parábola se presenta una imagen de los no salvos, que miran desde afuera a aquellos que aceptaron fácilmente tanto la invitación como la vestimenta de bodas que el anfitrión había provisto.
 
Quizás recuerden que en Génesis 3:21, el Señor Dios hizo ropas de piel para Adán y Eva, cubriendo su desnudez (de pecado). Efesios 5:27 dice que los esposos deben amar a sus esposas como Cristo ama a la iglesia, para que Él pueda presentársela a sí mismo "sin mancha ni arruga" en nuestras vestiduras. En Apocalipsis 19:7-14, se dice de los creyentes en el cielo en la Cena de las Bodas del Cordero: "Se les dio lino fino, limpio y resplandeciente. Porque el lino es las acciones justas de los santos". Estos mismos santos en el versículo 14, aún vestidos con sus trajes de boda, acompañan al Señor a caballo en Armagedón a su regreso.
 
Muchos son invitados pero pocos son elegidos
Mencioné anteriormente la costumbre del anfitrión de enviar recordatorios antes del día de la fiesta de bodas. Tras la aceptación, se entiende que los invitados llegan y reciben el vestido de bodas. Esto significa que los elegidos son aquellos que aceptan y cumplen con la condición de asistir. Ellos eligen aceptar la invitación y, por lo tanto, son elegidos para entrar, mientras que el hombre que rechazó el vestido de bodas y se negó a confesar fue expulsado. Muchos son invitados, pero pocos de los invitados cumplen con los requisitos de la invitación. Los verdaderos creyentes en Jesús han aceptado la invitación y cumplido con la condición. Considere el famoso Juan 3:16: «De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él tenga vida eterna». La invitación está ahí, porque Dios nos invitó al darnos a su Hijo. El requisito es creer en ese Hijo. La invitación está dada, pero pocos cumplirán con el requisito de la invitación.
 
La cruz en el desierto
Al iniciar Israel su marcha por el desierto, el Señor les da instrucciones muy específicas sobre cómo viajar. Su dirección general es el este, habiendo salido de Egipto y dirigiéndose hacia el este, hacia Israel. En Números 1:50, les dice que acampen alrededor del tabernáculo tras estandartes familiares, con los Levitas en el centro. El tabernáculo, con la nube de día y la columna de fuego de noche, estaba en el centro mismo del campamento. El capítulo 2 contiene las instrucciones de Dios sobre qué tribu debe viajar a cada lado del tabernáculo al avanzar. En los versículos 3-9, el Señor dice que el "lado oriental hacia el nacimiento del sol" será Judá, Isacar y Zabulón, con un total de 186.400 habitantes. Esta es la mayoría de la población, lo que la convierte en una larga columna al marchar tras estandartes tribales.
 
Los lados norte y sur eran aproximadamente iguales. Las tribus del sur eran Rubén, Simeón y Gad, con 151.450. El norte, Dan, Aser y Neftalí, con 157.600. Estos eran como dos columnas o brazos que partían del tabernáculo central, al igual que Judá, Isacar y Zabulón eran la rama larga de 186.400 que se extendía hacia el este. Al oeste estaba el más pequeño de todos, compuesto por Efraín y las medias tribus de Manasés y Benjamín, con 108.100. Si se observa desde el aire, forma una cruz perfecta, con Judá liderando el camino hacia, como dijo el Señor, la salida del sol.
 
Otra cruz...
Casi mil años después, Judá se encuentra cautiva en Babilonia. Nabucodonosor capturó y trasladó allí a la mayor parte de la población. Entre ellos se encuentran Daniel y Ezequiel. Algunos se apartan rápidamente de su fe, mientras que otros permanecen fieles. En Ezequiel 9:4, el Señor le dice a Ezequiel que vaya y ponga una marca en la cabeza de quienes claman al ver los pecados de sus hermanos, señalándolos como pertenecientes a Dios. La palabra «marca» es «tav» o «taw» y se expresó de diferentes maneras a lo largo de los siglos, pero a menudo como un signo + o una X.
 
Las marcas en la frente (o la muñeca) fueron posteriormente utilizadas por Roma al tomar esclavos, quitándoles el nombre y tatuándoles un número en la cabeza o la muñeca. El 666 del Apocalipsis comunica que quienes reciben esa marca son esclavos de ese sistema económico y político. En Romanos 16:22-23, aprendemos quién recibió el dictado de Pablo para la carta a los Romanos: «Yo, Tercio, que escribí esta carta, os saludo... Erasto, el tesorero de la ciudad, y Cuarto, el hermano, os saluda».
 
Pablo escribió a los romanos desde Corinto, pues allí se descubrió el nombre de Erasto, que indicaba que era, de hecho, el tesorero de la ciudad. El nombre «Tercio» es el número romano 3, y Cuarto es el número romano 4, lo que demuestra que en Cristo el estatus socioeconómico no significa nada, pues el gran apóstol tenía a su lado al tesorero y a dos esclavos: una gracia asombrosa.
Más la semana que viene, hasta entonces, bendiciones.
 
John Fenn
0 Comments
<<Previous
    Picture
            John Fenn

    Archives

    April 2026
    March 2026
    February 2026
    January 2026
    December 2025
    November 2025
    October 2025
    September 2025
    August 2025
    July 2025
    June 2025
    May 2025
    April 2025
    March 2025
    February 2025
    January 2025
    December 2024
    November 2024
    October 2024
    September 2024
    August 2024
    July 2024
    June 2024
    May 2024
    April 2024
    March 2024
    February 2024
    January 2024
    December 2023
    October 2017
    September 2017
    August 2017
    July 2017
    June 2017
    May 2017
    April 2017
    March 2017
    February 2017
    January 2017
    December 2016
    November 2016
    October 2016

    RSS Feed

Church WithOut Walls International.eu (C) 2026
to donate